Mayoría de edad… a los dos años

El más grande reconocimiento. Lo mucho que se puede lograr con los niños. Una madrina estelar. Sustento económico por la familia colmenera. A la búsqueda de un proyecto que permita volar más alto

Los pequeños en la piscina de Agua Santa, un gran regalo de cumpleaños/ FOTO: Wiltse Javier Peña Hijuelos

Cuando llegué al proyecto Agua Santa ya las abejitas braceaban en la piscina, era su cumpleaños. Y lo estaban celebrando en grande. A participar de su fiesta me llevó un motivo especial. Un día antes habían actuado en el Acto de Reafirmación Revolucionaria efectuado en La Fe, y su convincente desempeño con la puesta ¡Levanta Cuba! mereció un aparte, fuera del escenario, solicitado por las autoridades que presidieron aquella concentración de pueblo.

“Fue Rafael Ernesto Licea Mojena, el primer secretario del Partido en el territorio, quien lo solicitó; a él le encanta este proyecto infantil

–comenta Liset Pérez Castro, creadora de Abejitas Sucusuqueras–. Junto a los niños, estuvieron sus familiares. Se tomaron fotos con los pequeños, conversaron con ellos, les recalcaron la importancia del estudio y los exhortaron a continuar trabajando, a trazarnos nuevas metas y con el mismo entusiasmo.

“Fue algo muy grande, el mayor reconocimiento que hayamos recibido”.

Antes de pasar a la Casa de Cultura santafeseña, quien así lo considera tuvo una larga preparación, 25 años “…como Seño del círculo infantil Toronjita Millonaria, porque me encanta el trabajo con los niños… y lo mucho que se puede lograr con ellos”.

En todo el país, hay unos 60 proyectos de colmenitas. No muchos con una conductora o conductor que acumule tantos años de labor con los niveles tempranos de educación.

El pequeño enjambre pinero cuenta ahora con 48 niños “…y otros 18 que están en preparación para conocer sus preferencias e ingresar, de acuerdo a estas, en la colmena”.

Mover tantos niños, algunos muy pequeños, por todo el territorio y hasta de noche “…sería imposible sin el apoyo de las madres, que acompañan siempre a sus hijos y protegen a los demás. Ellas son las verdaderas heroínas de todo esto, las que lo han hecho posible. Posponen las tareas hogareñas para que sus niños no falten a los ensayos, a las presentaciones; están al tanto de sus vestuarios, de las meriendas… que no les falte nada. Y no solo eso; hasta enriquecen el libreto con nuevas ideas, gestos, proposiciones…”

¿Y en la parte económica, cómo se sostiene el proyecto?

“El dinero sale de esa misma familia colmenera. Unas aportan 100 pesos mensuales, 200, 500… según sus posibilidades. Y es el dinero de que disponemos para actividades, para los cumpleaños colectivos o comprar regalos para los niños donde vamos a actuar.

Liset Pérez, la creadora de Abejitas Sucusuqueras rodeada de sus pequeños actores/ FOTO: Wiltse Javier Peña Hijuelos

“Y tenemos una gran madrina, Daniuska Castro Bayate, quien está fuera del país, pero tiene una niña acá que es parte de las Abejitas. Ella nos ha enviado muchas cosas, nos apoyó económicamente en otras. Y ahora mismo están a punto de llegarnos varios paquetes con el vestuario completo, nuevo, para toda la colmenita. ¡Un vestuario precioso!

“Y también, como ves, el proyecto Agua Santa ha proporcionado sus instalaciones para celebrar nuestro segundo cumpleaños, sin cobrarnos un centavo. Es su regalo para los niños. Y por lo mismo, tanto lo agradecemos.

“Como también agradecemos a Bárbara Álvarez, la directora de la escuela primaria Che Guevara, quien nos cedió el teatro para los ensayos. Y es incondicional de este proyecto, como lo son también sus maestros”.

El proyecto teatral Abejitas Sucusuqueras va alcanzando su mayoría de edad… a los dos años de creado. Hasta ahora se sustenta con el aporte de la familia colmenera, y el apoyo material de algunos productores, instituciones amigas o entidades estatales.

Pero se lastra su tiempo en escena, por ejemplo, al depender de un solo micrófono para tantos actores. Y para adquirir micrófonos, luces, maquillajes, otros medios de apoyo técnico y alimentos para los pequeños del elenco, las vías actuales no permiten adquirirlos ni ser sustentables.

Liset Pérez Castro, su creadora, intenta ahora acogerse a un proyecto de desarrollo local (y hace lo correcto, lo que está a su alcance) pero si se quiere que este enjambre, tan representativamente pinero, vuele más alto –y ya se perfilan grandes escenarios, inclusive fuera del país– deben buscarse otras vías de sustentación económica. Así lo hacen no pocos proyectos-colmenitas, nacionales, con más años sobre escenarios diversos.

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