Sea grande o pequeña la huerta o parcela de que usted disponga, conviene obtener de ella un aprovechamiento, un rendimiento máximo. Será el premio de su trabajo. Y en tal sentido determina, entre otras variables, la densidad de siembra.
En dependencia de la ubicación que se dé a las plantas en la hilera y su entorno, estas reciben –entre otros beneficios más nutrientes, mayor o menor cantidad de luz, quedan más o menos protegidas contra las corrientes de aire y su follaje recibe un lavado más completo de las aguas de lluvia. Importante porque elimina el polvo depositado sobre las hojas.
Observe en la gráfica que adjunto, solo con cambiar la disposición de las plantas, aunque el área sea la misma, se obtiene un incremento de 62 plantas. Supongamos que sean bananeras, serán 62 racimos de plátanos adicionales.
A esto denominamos aprovechamiento óptimo de la superficie de siembra.

