Tabaco rubio pinero, el gran desconocido de ahora

Todavía en el , cerca de la ciénaga de Lanier, se conservaba a comienzos de 1990 la nave grande, con rojo techo de zinc, donde se almacenaba el tabaco. Tabaco rubio pinero, para hacer cigarrillos suaves.

FOTO ILUSTRATIVA: Periódico Trabajadores

La construyeron en 1960, entonces se sembraron en los alrededores del naciente poblado unas siete caballerías de tabaco.

Los vegueros, todos experimentados, vinieron con sus familias desde Pinar del Río y fundaron Libertad. Limpiaron las tierras, desbrozaron un antiguo canal, cavaron dos pozos y levantaron diez naves de secar tabaco.

Las cuatro cosechas que alcanzaron a realizar fueron espléndidas; sin embargo, no hubo una quinta cosecha. El cultivo del tabaco rubio en Isla de Pinos desapareció sin que las causas quedaran claras para aquellos vegueros.

Se filtró que la hoja se afectaba en la travesía por mar, que no se podía transportar por falta de barcos, que el flete encarecía demasiado el producto…Ninguna de estas explicaciones convenció a estos vegueros. Ellos no vieron nunca en Pinar del Río vegas de tabaco rubio tan espléndidas como las que se lograban en Libertad.

Y no era la suya una apreciación interesada o falsa. La historia les daba razón. Aunque la desconocieran, el tabaco se torció siempre en Isla de Pinos. Y la última tabaquería, la de Bruno Villorín, funcionó hasta el ciclón de 1944, en una casa colonial que todavía se conserva (calle José Martí, 29 esquina a 32) frente a la piquera de Rent-a-car, en Nueva Gerona.

Y en términos de rendimiento, podemos defender el cultivo del tabaco en la antigua Isla de Pinos remontándonos mucho más atrás. Quizás pueda bastar un solo argumento: dieciséis años después de fundarse Nueva Gerona, o sea, en 1846, la cosecha de tabaco –negro– en esta isla fue de 63 mil 500 arrobas. Lo suficiente como para cargar cada caballo con 200 libras y formar una hilera ininterrumpida, una reata de animales, que fuera de Santa Fe a Nueva Gerona, sin dejar espacio entre ellos, donde cada uno topara con el hocico a la cola del que le antecedía.

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