Con frecuencia disponemos de un lote de semillas –buenas, malas o regulares– pero sin especificaciones sobre su comportamiento esperable. Toda una incógnita a descifrar. De modo que estamos obligados a realizar siembras a ciegas, sin los beneficios del remojo adecuado que dispare el brotar de la vida tras la cáscara de su cubierta.
Tampoco estamos al tanto de cuánto tiempo demanda su germinación ni el tipo de siembra, directa o almacigo (semillero), que debemos aplicar.
La tabla que anexamos responde a estas cuestiones, frecuentes a cualquier agricultor cuando se enfrenta a una variedad que desconoce o no ha cultivado antes. Consúltela y aplique sus indicaciones. Comprobará que así obtiene mejores resultados.

