A Rosa María Fidalgo Sánchez, directora de la Empresa Productora de Alimentos, la encontré en el santafeseño laboratorio del Combinado Lácteo Cristóbal Labra. Hacía un control in situ de cómo marcha la producción de leche fluida, y otros derivados, en este centro de elaboración continua.

Por accidente coincidíamos en el objetivo principal. A mí me llevaba la irregularidad del abastecimiento a los menores, en los últimos días.
Con gusto respondió las interrogantes que tal situación motivara.
“Normalmente aquí tenemos corriente de siete de la mañana a siete de la noche. Pero desde el sábado 19 tuvimos afectado el circuito que alimenta al Lácteo; de sábado a martes no tuvimos corriente. Ayer, en la tarde, se restableció. Y hoy fue que pudimos recomenzar con los procesos.
“Esto trajo como consecuencia que el sábado no se pudiera entregar su norma a los menores, que el domingo no pudiéramos recuperar y el martes tampoco. Por eso se ha ido atrasando la entrega de leche fluida, que es lo que más se necesita. Un golpe duro, cuando habíamos logrado sobrepasar los 15 días sin afectaciones”.
Logro importante a finales de primavera, en que sin disponer de leche en polvo como antes “… también habíamos llegado a los tres litros por niño de dos a siete añitos. Tenga en cuenta que estábamos en cinco mil, seis mil litros al mes y ahora, el acopio rebasa apenas los dos mil. Al bajar la entrada de leche a la industria, como es obvio en las actuales circunstancias, desciende nuestro nivel de procesamiento y entrega a los niños”.
Cierto que con las lluvias más recientes, en la mayor parte de esta isla la yerba está verde pero “… contrario a lo que puede parecer, no es el alimento más jugoso para el ganado, en este periodo. Y no hay suplementos nutritivos. Los ganaderos hacen todo el esfuerzo posible pero en esta etapa, como todos los años, hay menor cantidad de nacimientos, o sea, disminuye el número de vacas en etapa productiva, hay menos leche… y no nos permite, o se nos hace muy difícil, mantener el nivel de los tres litros que habíamos alcanzado”.
Y hasta el proceso mismo de elaboración se ha complicado y juega en contra de una perspectiva inmediata y mejor, “… en una de las últimas tormentas de relámpagos y truenos, un rayo le cayó justo a la turbina que abastece a todo el Combinado. La calcinó, sin posibilidad de enrollado ni recuperación. Y se trata de un centro que demanda mucha agua, en todos sus departamentos. Y ahora estamos dependiendo de cuando nos pueden traer una que otra pipa…”.
Al llegar a este punto, Rosa María hace un alto, respira, sonríe, y enfatiza: “No todo puede ser malo, ¿verdad? Por medio de la mipyme Hakuna Matata con la cual tenemos un encadenamiento para la elaboración de helados, logramos comprar una turbina nueva, en China. Tardará dos meses en llegar, pero el problema del agua, uno de los que nos golpea con más fuerza, quedará resuelto”.
