Ejerceré mi oficio donde haga falta

Sale a la vida laboral junto a otros 40 graduados de oficios en la Enseñanza Técnica Profesional, otros 11 reciben títulos como obreros calificados.

Dulce María Palacios, directora del centro, le entrega su diploma como destacado a Eduardo Javier/ FOTO: Wiltse Javier Peña Hijuelos

Al Instituto Politécnico Bruno Hernández Blanco, de La Fe, Eduardo Javier Tamayo Hernández  llegó… casi por accidente.

“Lo trajeron a esta escuela por las dificultades que presentó en Secundaria Básica –recuerda su madre, Nory Ili Hernández Carrillo–. Suspendió Matemáticas, una asignatura que lo llevaba muy duro. Llegó a ese nivel con lagunas muy grandes, consecuencia de la covid en la primaria.

“Suspendió dos veces un mismo curso, octavo grado. Y vino para acá, para esta enseñanza, como si fuera su última alternativa, pero no. Recuerdo que el primer día, cuando regresó a casa, llega y me dice:  ’me gusta la escuela, me gustan los maestros’. Y para mí fue como si me volviera el alma al cuerpo.

“Y a partir de ahí hubo un cambio total y completo. Aquí los maestros son maestros de verdad, de esos que uno siempre soñara con tener. Tratan a los alumnos de forma diferente, un tratamiento distinto para cada uno… según su nivel de dificultades. Son estrellas. Ojalá sucediera lo mismo en todos los niveles de enseñanza. A ellos les estoy muy agradecida. Eso determinó que mi niño fuera hoy uno de los que recibiera su título como destacado. Yo digo mi niño porque es el mío, pero ya el mes que viene cumple 17 años”.

En cuanto a las posibilidades de continuación de estudios, Nory  Ili,  ve a su hijo con un perfil muy amplio. “Eduardito es multifacético. Se gradúa hoy en el oficio de Pailería y Soldadura. Estuvo adiestrándose

en los Talleres Libertad de América. Allí tuvo un director maravilloso. Y un jefe de taller que ni se diga.

“A él le gusta además la electrónica. Y también la ha estado estudiando, está en muchas cosas. Todo lo que sea oficio a Eduardito le gusta, le encanta eso de hacerlo con sus propias manos, lograr algo producto de su ingenio. Aunque quiere ejercer la plaza correspondiente al título que acaba de obtener (y que le será otorgada en septiembre) quiere seguir con la electrónica. Y continúa llenándome la casa de útiles”.

Eduardo Javier ha escuchado la caracterización que de su persona acaba de hacer su madre, concuerda con ella y me adelanta “voy a trabajar en todo lo que se me ponga por delante. Voy a aprender electrónica también, chapistería… todo lo que pueda hacer con mis manos. Y –asegura con determinación– lo ejerceré donde haga falta”.

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