Casi todos los organopónicos que conozco, en la Isla de la Juventud, tienen posteando cercas a varios árboles de Nin. Una forma práctica y económica de repeler vectores que favorecen la entrada de plagas y la proliferación de enfermedades.
Esto, a menor escala, motiva la entrega de hoy, el conocimiento y aplicación de plantas repelentes, útiles –en pequeña escala– para blindar el patio, huerta o parcela de sus afanes.
Cuatro de estas se usan también para confeccionar cocimientos o brebajes de consumo frecuente y probada utilidad contra enfermedades o dolencias comunes a la salud humana.
Cada suelo tiene un ecosistema que lo diferencia de otros. Y es bueno saberlo. Usted, con toda probabilidad, ya conoce quienes invaden el suyo con mayor frecuencia y en qué estación del año proliferan. Siguen cierto orden de aparición.
Y este conocimiento le permitirá, a partir de ahora, anticipar su próximo arribo y adelantarse a su entrada, protegiendo cada cultivo con la o las plantas repelentes de preferencia.

