Diversiones que terminan mal

Este 26 de junio celebran en el mundo el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, que reúne esfuerzos de gobiernos, organizaciones y ciudadanos para reforzar la cooperación y las acciones contra el narcotráfico, batalla en la cual Cuba tiene resultados integrales tanto en la prevención como en el enfrentamiento bajo la política de tolerancia cero en favor de la salud y los derechos de las personas y la sociedad.

Redacción digital

Este año 2026 coincidirá con el Día de Acción Mundial de la campaña “Apoye. No Castigue”, que el 26 de junio impulsará movilizaciones para defender respuestas basadas en el cuidado, la dignidad y la justicia.

La fecha busca concientizar sobre el grave problema que representan las drogas ilícitas y promover la prevención comunitaria.

Las drogas no son un camino, son un muro y un abismo.

Detrás de ellas no hay diversión ni libertad, hay dependencia, olvido, caída, seria afectación a la salud de sus víctimas y a la sana convivencia.

En el barrio debate realizado sobre el tema en Pueblo Nuevo los participantes escucharon desgarradoras vivencias de jóvenes atrapados por las drogas quienes aún en prisión condicional, luego de cuatro años de reclusión y tratamiento, reflexionó uno de ellos:

“Estar en ese mundo de la droga es muy difícil, es peor que estar preso, es terrible” y prosiguió: “nada ya me importaba en ese mundo, ni mi familia, por lo perdido que estaba y por poco pierdo hasta la vida, era un verdadero tormento… del que pude salir gracias a la atención que nos dieron los especialistas de Salud y el Jefe de sector de la Policía, donde no nos dejan recaer”.

Este 26 de junio llama a elevar la prevención y enfrentamiento a ese peligroso consumo como parte del combate a conductas desajustadas e ilegales.

Entre las acciones que se acometen sobresalen los debates en barrios como al que hacíamos referencia en calle 30 y 45 en Nueva Gerona, donde uno de los jóvenes víctimas de ese flagelo, con 27 años hoy, rehabilitado de salud y reincorporado al trabajo y al estudio en la Universidad, confesaba “con dolor la amarga experiencia de quedarme prácticamente sin nada por tratar de venderlo todo, para procurar más dosis, pues ya no podía controlar el consumo, incluso sabiendo del daño causado por tan peligrosas sustancias”.

Varios especialistas vinculados a la batalla en Salud Pública y el Ministerio del Interior, destacaron también la importancia de prevenir desde edades tempranas el consumo de las drogas porteras (como el alcohol y el tabaco) como una responsabilidad determinante para la escuela, la comunidad, grupos formales e informales, pero en primer lugar para padres y la familia, dados los riesgos de que “el placer” de fumar y beber atenta contra la salud y conduce a otras adicciones y delitos.

Como subraya uno de los lemas de la campaña: con la participación de todos, contra las drogas se gana. Sin pasar por encima o agredir al otro es el mensaje u opinión a transmitir de forma eficiente como parte de la comunicación, especialmente entre adolescentes en aras de una escucha activa que evite respuestas defensivas o intenciones de rebeldía que puedan desencadenar adicción.

Son las crudas realidades que nos desafían del consumo cada vez más temprano de sustancias tóxicas (desde los 12 años o menos) y de la consideración del tabaquismo como enfermedad pediátrica, debido a que la mayoría de los adultos empieza a fumar en la adolescencia.

Debemos estar conscientes de que entre los principales motivos del inicio del consumo de drogas legales se ubican no solo la curiosidad, la presión de los amigos, la anticipación a la edad adulta y la rebeldía, sino también el desconocimiento y la falta de percepción de los riesgos que asechan.

Son verdades que no podemos ignorar y conciernen en especial a los padres, por lejanas que parezcan las amenazas, muchas veces agravadas por el descontrol o el exceso de confianza.

Pero el rechazo que estamos llamados a consolidar no es únicamente a tan peligrosas sustancias, también contra nocivos hábitos asociados a ellas y diversiones que terminan muy mal.

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Isla de la Juventud Opinión
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana.

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