Yemen entra en nueva fase de escalada militar tras ataques a Mocha

Saná, 10 ago (Prensa Latina) Yemen atraviesa una de las mayores escaladas militares desde la tregua de 2022, luego de ataques con misiles y drones contra el estratégico puerto de Mocha, nuevos combates en Taiz y una ofensiva hutí contra instalación petrolera saudita.

La intensificación de las hostilidades durante las últimas jornadas amenaza con erosionar el período de relativa calma que, pese a no desembocar en un acuerdo definitivo de paz, permitió reducir significativamente las operaciones militares a gran escala desde abril de 2022.

El episodio más grave ocurrió en Mocha, ciudad portuaria situada sobre el mar Rojo y próxima al estrecho de Bab al-Mandeb, una de las rutas más importantes para el comercio marítimo internacional.

El Ejército yemení informó que siete personas, cuatro militares y tres civiles, murieron y otras 30 resultaron heridas durante los ataques hutíes contra el puerto, instalaciones civiles y posiciones de las fuerzas gubernamentales.

La ofensiva resulta especialmente significativa por la importancia estratégica de Mocha y porque representa un aumento de las operaciones hutíes contra territorios controlados por fuerzas vinculadas al Consejo Presidencial de Liderazgo.

Las Fuerzas de Resistencia Nacional, encabezadas por Tariq Saleh, miembro del Consejo Presidencial de Liderazgo, denunciaron varias oleadas de misiles y drones contra el puerto y otras posiciones de la costa occidental.

Los ataques continuaron posteriormente, y nuevas oleadas de drones y misiles fueron reportadas contra Mocha. En uno de esos episodios, las fuerzas gubernamentales afirmaron haber interceptado seis drones, mientras dos misiles balísticos cayeron al mar.

La escalada incorporó además una amenaza tradicionalmente vinculada al conflicto en el mar Rojo: las embarcaciones no tripuladas cargadas con explosivos.

El Ejército yemení anunció que efectivos de la Guardia Costera interceptaron y destruyeron una embarcación explosiva que supuestamente pretendía alcanzar el muelle comercial de Mocha.

Las fuerzas gubernamentales señalaron igualmente que varios proyectiles impactaron en sectores de la ciudad próximos a instalaciones civiles y administrativas.

Mocha ocupa una posición estratégica al norte de Bab al-Mandeb, paso que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y por donde transita una parte considerable del comercio entre Asia y Europa.

Una extensión de las hostilidades hacia esa área añade así un componente marítimo y comercial a una crisis que durante los últimos años permaneció relativamente contenida en distintos frentes terrestres.

El portavoz militar hutí, Yahya Saree, confirmó que el movimiento lanzó una operación de gran escala contra Mocha mediante misiles balísticos y drones.

Según Saree, los objetivos eran posiciones y depósitos de armas de fuerzas sauditas desplegadas en la zona, y los ataques provocaron importantes pérdidas materiales y humanas.

El portavoz justificó la ofensiva como una respuesta a lo que describió como nuevos movimientos militares sauditas y operaciones contra posiciones hutíes en la costa occidental y la provincia de Taiz.

Arabia Saudita no confirmó inmediatamente las afirmaciones sobre víctimas entre sus efectivos.

La ofensiva de Mocha se produce después de varios ataques hutíes contra posiciones gubernamentales en Marib y Hadramaut, que provocaron decenas de bajas y marcaron un considerable aumento de las hostilidades desde comienzos de agosto.

Los combates también se extendieron a distintos frentes de la gobernación de Taiz.

El Ejército yemení informó sobre ataques contra movimientos y concentraciones hutíes en áreas situadas al norte, oeste y sur de la ciudad, donde fueron empleados diversos tipos de armamento.

Las fuerzas gubernamentales aseguraron asimismo haber detectado nuevos refuerzos hutíes hacia el frente oriental.

El incremento de los enfrentamientos en Taiz y otras provincias confirma una tendencia observada desde principios de julio, cuando comenzaron a multiplicarse los incidentes después de varios años sin operaciones de esta magnitud.

La tregua auspiciada por Naciones Unidas entró en vigor en abril de 2022 y, aunque expiró formalmente meses después, sus principales efectos se mantuvieron durante años y redujeron considerablemente los combates entre los hutíes y la coalición encabezada por Arabia Saudita.

La escalada traspasó además las fronteras de Yemen. Los hutíes reivindicaron el domingo último un ataque con dron contra la refinería de Saudi Aramco en Jazan, en el suroeste de Arabia Saudita.

Yahya Saree aseguró que el vehículo aéreo no tripulado alcanzó la instalación y vinculó la operación con supuestas incursiones de drones sauditas en las gobernaciones yemeníes de Saada y Hajjah.

Los acontecimientos de las últimas jornadas sugieren un cambio en la dinámica del conflicto. A los enfrentamientos tradicionales en Marib y Taiz se suman ataques contra un puerto estratégico sobre el mar Rojo, el empleo masivo de drones y misiles y la reanudación de operaciones contra territorio saudita.

La expansión geográfica eleva además los riesgos para Bab al-Mandeb y las rutas marítimas del mar Rojo, ya afectadas durante los últimos años por ataques y amenazas contra embarcaciones.

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