Muchas plantas se reproducen por semillas grandes, como el maíz y el frijol, con reservas de alimento que les permiten germinar a diferentes profundidades. No determina si al sembrarlas van al fondo del surco o quedan más altas, en sus bordes, de todos modos la mayoría se abre camino hacia la superficie.
Pero otras plantas, y son mayoría, tienen semillas pequeñas, pobres en nutrientes, como la cebolla, y requieren una atención más cuidadosa. Al depositarlas en el cantero, solo debe cubrirlas una capa muy fina de tierra, de apenas dos veces y medio su tamaño. De no cumplirse esta premisa, la tierra “las ahoga” y no brotan.
¿Cómo podemos contrarrestar este inconveniente?
La solución es sencilla, no haga surquitos sino auxíliese de un listón delgado, puede ser de madera o cualquier metal, y presiónelo contra la tierra hasta hundirlo a la profundad conveniente (dos veces y media el tamaño de las semillas) y deposítelas a chorrillo. Todas quedarán a la misma profundidad y tendrán iguales posibilidades de germinación.
Repita este proceder tantas veces como sea necesario para aprovechar toda la superficie del cantero o hasta que agote su existencia de semillas.

