Se ha publicado recientemente que el Grupo Empresarial de Comercio proyecta transformar progresivamente –y recalco, de forma progresiva– muchas bodegas en Marcados de Barrio y Mercados de Abasto (supermercados). Estos serán parte de las transformaciones que se realizan con el objetivo de incrementar el abastecimiento de alimentos y artículos de aseo.

Al mismo tiempo, en cada Consejo Popular existirá una Bodega Madre encargada de atender la distribución de productos para personas vulnerables y posibles donaciones.
Los Mercados de Barrio, por su parte, venderán alimentos y otros productos, posibilitando a la población artículos deficitarios como
leche en polvo, pollo, picadillo, aceite vegetal, arroz, azúcar y café, además de jabón, detergente y papel sanitario, entre otros; los cuales serán abastecidos por nuevos actores económicos.
Estas entidades emergentes son creadas, además, bajo el precepto de que impacten de forma favorable al vender con precios inferiores a los actuales del mercado informal.
Podrán ser administradas por trabajadores del comercio, mipymes, cooperativas y trabajadores por cuenta propia, dando prioridad al personal del sector mediante arrendamiento o licitación.
Estos emprendedores tendrán como incentivos fiscales (lo que les permitirá abaratar precios): una bonificación del 5% en el pago de los impuestos sobre ventas, e inclusive la exoneración total del tributo si comercializan de forma mayorista con entidades seleccionadas de Comercio Interior.
En adición a lo anterior, quienes asuman esta gestión estarán exentos de determinadas obligaciones durante los primeros dos años, incluida la contribución a la Oficina Nacional de Administración Tributaria (Onat) y el pago por arrendamiento o licitación de espacio.
El atractivo entramado que acabamos de referir tendrá también un sostén adicional cuya falta incide todavía en los altos precios: el Mercado de Abasto. Concebido como alternativa para un ordenamiento mejor del comercio mayorista, permitirá el acceso directo a personas naturales y jurídicas bajo el principio de oferta-demanda y ventas al por mayor.
¿La Libreta de Abastecimiento? Se mantendrá por el momento para controlar la entrega de productos normados. Y anotar las compras en los Mercados de Barrio, evitando el acaparamiento y reventa.
Y eso también, consideramos, está muy en razón. Veamos ahora lo que, en nuestra opinión, puede incidir o entorpecer tan necesaria y promisoria gestión de abastecimiento.
En la Zona de Comercio La Fe, con una población superior a los 25 mil consumidores (distribuidos en el área más extensa del territorio y que además de sus comunidades abarca también a poblados muy distantes), la trasformación arranca con solo dos unidades –América Libre y La Nueva– como Mercados de Barrio. Y ninguno de abasto.
Esto implica… dos únicos focos de abastecimiento que por sus precios mejorados atraerán a un volumen de población muy superior al que puedan satisfacer.
Por otra parte, piénsese en los emprendedores que asuman esta gestión, con los Mercados de Abasto alejados, en Nueva Gerona, distanciando el transporte de los productos, encareciendo su costo y consiguiente precio de venta al pueblo.
Piénsese en los pobladores de las comunidades o poblados como La Reforma y Cocodrilo, cuando confrontando las fuertes limitaciones de transporte lleguen a La Fe y encuentren grandes aglomeraciones de santafeseños que se les anticiparon en cola, con el mismo propósito.
Para estos compatriotas, los Mercados de Barrio significarán una solución muy menguada. Y no es el propósito. Hay que replantear esta solución y hacerlo rápido. Y sobre todo, encuestar a los destinatarios, a la población, conocer sus criterios y tomarlos en cuenta.
