Castigo colectivo a quienes no se doblegan

Un nuevo y peligroso acto criminal, electorero y cínico en la política de agresión contra Cuba, representa la Orden Ejecutiva firmada este 1 de Mayo por el presidente estadounidense Donald Trump, encaminada a extremar aún más las sanciones a entidades cubanas y la persecución financiera global contra bancos de terceros países, así como la aplicación inmediata de las medidas coercitivas que niega toda posibilidad de oportuno recurso legal.

Redacción digital

Para colmo, ocurre en medio de un recrudecimiento del bloqueo económico, del cerco energético y de amenaza militar a Cuba, pero la disposición tiene como novedad que no solo amplía las sanciones contra Cuba, sino que también extiende por primera vez el castigo a instituciones financieras de terceros países.

Con la arrogancia e impotencia de no poder soportar el golpe de la contundente respuesta dada por los cubanos en los desfiles por el Día Internacional de los Trabajadores a lo largo del país, en los demás actos de reafirmación revolucionaria por la fecha y en el masivo y voluntario proceso de rúbricas #MifirmaporlaPatria, esa administración ahora pretende opacar con el reciente zarpazo la hidalguía de un pueblo.

Les molesta que millones de cubanos le hayamos ripostado en la emblemática fecha las imposiciones y amenazas del gobierno imperial, que lejos de mellar con sus asedios el espíritu de lucha de diferentes generaciones de patriotas, lo enardecen y reafirman la decisión de defenderse y hacerle pagar muy caro al enemigo que se aventure.

Tras las recientes intimidaciones y medidas estadounidenses, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, escribió en la red social X: “El presidente de EE.UU. eleva sus amenazas de agresión militar contra Cuba, una escala peligrosa y sin precedentes. La comunidad internacional ha de tomar nota y, junto al pueblo de EE.UU., determinar si se permitirá un acto criminal tan drástico para satisfacer los intereses de un grupo pequeño pero adinerado e influyente, con ansias de revancha y dominación”.

Con sanciones sectoriales ampliadas, bloqueando cualquier propiedad estadounidense de personas o entidades que operen en los sectores energético, de defensa, minero y de servicios financieros de la isla, la medida ataca directamente las fuentes vitales de ingreso del país que extorsionan más allá de los límites.

Muy siniestra es la intención de causar el máximo daño económico en el menor tiempo posible y amenazar incluso a bancos de terceros países con cortar su acceso al sistema financiero estadounidense si realizan transacciones con entidades cubanas.

Este cuarto instrumento represivo en menos de cuatro meses, es parte del guión imperial, que sigue a la reinserción de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo el 20 de enero último, la declaración de “emergencia nacional” el 29 y la imposición de aranceles, igualmente ese mes, a quienes vendan petróleo al país.

Aunque Cuba no le quita el sueño a Trump, ya que no es riesgo alguno, a no ser si se agrede, el discurso anticubano moviliza a la base electoral que en Florida le beneficia y necesita en la inestabilidad institucional de ese país, más cuando, como afirmara una especialista, le urge la “construcción del enemigo externo como regulador del conflicto interno”.

Este y la manipulación comunicacional del simbolismo ideológico de la fecha tan tergiversada allí, pueden ser algunos de los propósitos de la Orden Ejecutiva del 1 de Mayo del 2026, bautizada con el engañoso título “Imposición de Sanciones a los Responsables de la Represión en Cuba y de las Amenazas a la Seguridad Nacional y la Política Exterior de los Estados Unidos”.

No puede ser más tergiversada tal ordenanza cuando Cuba no es represor, ni amenaza, en todo caso víctima del abuso imperial y el terrorismo de Estado y del genocidio económico que representa el bloqueo, contra todo un pueblo, impuestos por el poderoso vecino desde hace más de seis décadas a una nación insumisa, solidaria, heroica y antimperialista que resiste, crea, batalla, pero no se rinde.

En Razones de Cuba el Doctor Javier López Fernández, precisa: “Por primera vez de forma tan explícita, Washington activa las llamadas ‘sanciones secundarias’: no solo sanciona a funcionarios cubanos o a entidades que operen en Cuba, sino que amenaza directamente a bancos y empresas de terceros países –China, Europa, cualquier nación– que realicen transacciones con personas ya designadas…”.

Alerta, además, el experto que tal extraterritorialidad coercitiva “es ilegal bajo la Carta de la ONU” y viola el derecho internacional.

Firme e inmediato fue el rechazo el mismo viernes del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, a esas medidas, las cuales calificó como muestra de la intención de imponer, una vez más, “un castigo colectivo al pueblo cubano”.

El contraste es evidente. El mismo día en que millones de cubanos salen a las calles para denunciar el bloqueo y el asedio energético que recrudece el gobierno del país que los impone, ya no se conforma con reprimir a su pueblo y busca extorsionar inútilmente al pueblo vecino que resiste a pie firme sus ataques.

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Isla de la Juventud Opinión
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana.

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