El pie, patrón o portainjertos es aprovechable desde que adquiere una mínima consistencia leñosa, en el caso de los frutales. Pero son utilizables también árboles en su plenitud. Inclusive uno de los injertos más novedosos es el cambio de copa. Se injertan todas las ramas de un mismo árbol logrando así una copa nueva, más vigorosa, dando frutos de mayor calidad y provecho.
Usted quizá tenía una mata de los tan abundantes mangos “chupita”, y ahora disfruta de otra muy diferente, con frutos de clase, grandes, suculentos, sin hilachas. Y lo mejor, ahora su mata pare, da frutos, tan pronto como sus injertos cobran pleno desarrollo, lo que ocurre en un año o poco más.
Vale la pena experimentar. Iníciese como ilustra la gráfica. Haga ese tipo de injertos. Son de los más fáciles pero, en esencia, con todas las particularidades comunes a los demás. El truco está en no dejar espacios de aire entre el patrón y la púa.
Momento que aprovecho para reiterar un detalle de la mayor trascendencia. No realice injertos en Luna Descendente (el período que va de Luna Llena a Luna Nueva). Entonces la savia baja y se concentra en las raíces del patrón. Al subir menos savia hacia el corte y la púa injertada el proceso de cicatrización se ralentiza, es mayor el riesgo de deshidratación y se reducen considerablemente las posibilidades de éxito.


