“La realización de la Feria del Libro es un acto de valentía y resistencia, otra muestra de que no importan los tiempos que corran, la espiritualidad del pueblo sigue siendo prioridad”, fueron las palabras de Yunior Borrego, metodólogo municipal de Música del Sistema Municipal de Casas de Cultura y tiene razón, con mucho menos literatura que en versiones pasadas, pero el mayor suceso editorial del país se desarrolló en tierra pinera del 16 al 18 de este mes de septiembre.

Los escritores locales disfrutaron y protagonizaron su fiesta que agasajó de forma especial aquí al poeta, escritor, editor y director de la Casa Editorial El Abra, Eduardo Sánchez Montejo.
“Es un orgullo que se le dedique esta Feria a mi obra. Resulta gratificante que me hayan tenido en cuenta. Cuando te dedican algo eso significa que tienes valor para ciertas personas, las instituciones culturales, los colegas y amigos. También que tu obra empieza a ser conocida, pero es además un espaldarazo para ti, tu obra, para dialogar con las personas, con los lectores, que son los jueces de lo que haces porque ellos son el complemento de lo que escribes en determinado momento, con determinada inspiración, de certidumbre o incertidumbre y de cómo vas a atrapar a determinado público”, así expresó el homenajeado

En la edición 34 del jolgorio del saber, cuatro fueron las novedades literarias que se presentaron por estos días junto a otros títulos que gozaron de la aceptación del público asistente en las presentaciones.
Mariposa de cristal de Mirta Otilia Varela, la zona franca en la Isla de Pinos: Mito y realidad de la autoría de Roberto Unger, Bitácora de Ondina de Yasnovis Pérez y La proporción divina en el Paradiso de Lezama de Sánchez Montejo de esta última dijo Javier Negrín, crítico de arte: “En este caso el atrevimiento de Eduardo es tremendo pues estamos refiriéndonos a una de las figuras de la literatura cubana del siglo XX y a una de las obras más importantes de lo que se dio en llamar el boom latinoamericano que es Paradiso”.

La Feria Municipal del Libro contó con un programa artístico conformado con la anuencia de las instituciones culturales que de conjunto con el Centro Municipal del Libro y la Literatura y bajo la egida de la Dirección de Cultura comprendió propuestas para los diferentes grupos etarios.
Ante la imposibilidad de impresión de los ejemplares la alternativa del grupo de trabajo de El Abra, explicó Sánchez Montejo, fue concebir las novedades como e-books los que fueron adquiridos por los lectores con memorias flash.

A criterio de las libreras de la Gran Librería, que esta vez radicó en la librería Frank País, en las subsedes que funcionaron en centros de trabajo tuvieron buenas ventas
Es cierto, la Feria no contó con la cantidad de títulos y ejemplares, pero sí fue escenario para proporcionar conocimientos, sano divertimento y espiritualidad al alma. Fue fruto del esfuerzo de muchos y una concreción que el pueblo pinero agradeció y agradece en cada nueva edición.


