Andar en tres ruedas

A Luis Manuel Correoso Ávila lo conocía como instructor de Música en la Casa de la Cultura santafeseña, su trabajo principal. Pero esta vez lo encontré –en su segunda ocupación– con el triciclo montado en zancos, se le había partido una hoja de muelle.

“Si el cliente no puede pagar en ese momento, viaja igual” es la norma para Luis Manuel Correoso/ FOTO: Wiltse Javier Peña Hijuelos

“Cuidados mecánicos y reparaciones eléctricas –lamentó– dependen de lo que quieran cobrarte el entendido y el electricista, porque no es la misma persona. La mecánica sale casi siempre de 10 mil a 12 mil pesos, con relación al mantenimiento: engrase y ubicación de las ruedas. La electricidad varía poco. Se hace una vez. Luego, ocasionalmente se parte un cable…”.

Los triciclos eléctricos –cuando no existe o es muy limitada la disponibilidad de ómnibus público– cobran, casi sin excepción, 500 pesos por pasajero en viaje La Fe-Nueva Gerona o viceversa. ¿Los gastos en que incurre cualquiera  de estos transportistas, me pregunto,  justifica precio tan alto?

“El vehículo cuesta de 4000 a 4500 USD, depende de su forma y capacidad,asevera Luis Manuel. Un tapizado impermeable de los asientos sale entre 18 y 20 mil pesos. Otros 15 mil para la lona del techo y laterales, que protegen del sol y la lluvia. Cada goma está sobre los 30 mil pesos, y son tres. Pero no es todo: faltan las baterías, verdadero corazón del triciclo. Cuestan de 1500 a 2000 USD, el precio varía en dependencia del amperaje y voltaje que tengan”.

Y la electricidad acumulada en las mismas, por supuesto, determina la cantidad de viajes a realizar. “Con una carga solo puedo hacer dos viajes redondos al día, o sea, de ida y vuelta, La Fe-Gerona. Pero no puedo exprimir más a las baterías. Tienes que jugar con el horario en que pondrán la electricidad en tu circuito. Y el tiempo de que vas a disponer para efectuar la recarga, con eso trabajas al día siguiente”.

Los viajes no son siempre al completo de pasajeros, “… a veces no hay demanda, y tengo que irme con dos o tres. Pero también ocurre que vaya a tope, y entonces hay que jugar hasta con el viento. Si es por la mañana, me ayuda en el viaje de ida. Al regreso es todo al revés. Y se sabe, viento en contra… mayor consumo de baterías”.

¿Y el cobro, aceptas transferencias?

“Siempre. Cualquier forma de pago. Y si el cliente no puede pagar en ese momento, viaja igual. Nunca he dejado a nadie tirado porque no pueda pagar en ese momento. En La Fe todos me conocen y conozco a todo el mundo”.

Luis Manuel lleva ocho años como cuentapropista. ¿Le resulta rentable su faena como transportista?

“Es un trabajo… No enriquece, pero te permite el sostén de la familia. Y hasta cierto respiro en la economía personal”.

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