Al dúo de inspectoras santafeseñas lo encontré frente al policlínico de la comunidad, en el momento de recibir la queja. Un trabajador por cuenta propia (Tcp) limitaba la compra en su establecimiento a 1000 pesos, y la clienta deseaba adquirir dos paquetes de arroz. A 780 pesos cada uno… excedía el importe por transferencia prefijado por el dueño.

Pero esta clienta resultó de las que no se dejan avasallar y determinó hacer que se cumpliera la ley, llamó al 54838737, teléfono de Galina Castillo Castillo, una de las inspectoras. Y también al 59868591, de Maidelyn Cadalzo Hechavarría, la otra.
¿Resultado?
Se impuso una multa de ocho mil pesos, “…de los que el titular pagará la mitad… -precisa Galina- si la abona dentro de los cinco días útiles, siguientes a la imposición”
Otros dueños de establecimientos no limitan las compras pero acaban de “inventar” un escape más sutil para evadir lo establecido (aparentando que lo cumplen) y dicen aceptar solo Pago en Línea o EnZona, la pasarela que casi nadie tiene. Admitirlas todas (como se sabe) fue el requerimiento social para la aprobación de su negocio.
Y no es el único subterfugio, hay más. Muchos más. Entre otros, quien cierra el establecimiento “para merendar o almorzar” y la interrupción de servicios se prolonga hasta que se va la corriente. Luego… “no hay conexión. No puedo aceptar transferencias porque no me llega la notificación al teléfono. Y hay muchos problemas con eso”
Con respecto a esta forma de evasión, lamenta Maidelyn “… como es un negocio particular, ellos determinan sus horarios de apertura o cierre. No tenemos modo legal de interferir en esto”
Y es una pena. Como lo es también ver a toda una serie de establecimientos cerrados, a la misma hora, porque “andan las inspectoras por la zona”
“Tampoco podemos hacer nada con los precios -interviene Galina-, ahora es por oferta y demanda. Son los dueños quienes determinan… y nosotras vemos otras cosas, pero nada con respecto a precios”
Precios, precios… y otra vez precios. Los trabajadores vinculados a empresas o entidades estatales, no cobraron todavía su primer salario incrementado y ya los precios están por el séptimo cielo.
En cuanto a inspectoras, en labor tan necesaria, se desempeña solo una pareja en La Fe. Pero se dispone de cinco dúos similares en Nueva Gerona. Se trata de la capital pinera y duplica en población a la Cuna del Sucu Suco, pero ni esto justifica una desproporción tan grande en el personal de inspección.

El próximo mes Galina sale de vacaciones, según me anticipa. La expectativa es “…que Maidelyn pase a trabajar en Gerona” Imposible que, en sustitución, se envíen inspectoras de Gerona; no hay transporte, ¿entonces?
La falta de fuerza de trabajo en inspectores no es dificultad que confronte solo el Municipio Especial. Cienfuegos compensó esta carencia con una medida magistral que mucho convendría generalizar aquí: impuso la Librea de Quejas y Sugerencias en cada establecimiento particular.
Al respecto, considera Maidelyn “… sería de gran provecho. El cliente tendría, a mano, una herramienta inmediata para hacer valer lo establecido por ley. Sería un freno difícil de burlar, una contención firme ante tanta… arbitrariedad”
Acompañar al dúo santafeseño de inspectoras me permitió una visión más certera de lo que ocurre en este poblado, donde las muchas transgresiones son norma y no excepción. Absurdo que debe transformarse cuando entren en ejecución las regulaciones y normativas ya aprobadas.
Solo que para compulsar su cumplimiento es necesario disponer de inspectores suficientes, y esa no es ahora la mayor fortaleza en la Dirección Integral de Supervisión. En la actualidad dispone de solo nueve inspectoras (plantilla de 20) y aunque el salario es atractivo, ocho mil pesos mensuales, no se ha logrado el completamiento. Esta es una labor incómoda que en su enfrentamiento diario a las violaciones, esas que afectan a la mayor parte de la población, genera rozamientos, situaciones conflictivas y de riesgo imprevisible. No es una plaza común.
¿Qué hacer entonces? ¿Permitiremos que los pensionados o quien labore en una empresa o entidad estatal, continúe enfrentando por si solo la negativa a que se acepten sus transferencias o se le impongan otras limitaciones? No, eso nunca.
Ante esta panorámica, recuerdo cuando en las misiones internacionalistas de África, las militares, a muchos jóvenes cuadros políticos y de las organizaciones de masas se les brindó la oportunidad de participar en aquellas contiendas heroicas, hermosas, y demostrar de lo que son capaces nuestras generaciones de relevo, si fuera preciso con las armas en la mano. Y lo demostraron con largueza.
Por eso considero que para los jóvenes cuadros de ahora constituiría un altísimo honor, como lo fue para aquellos combatientes, estar en la primera trinchera contra las transgresiones porque, no lo dudo, son insobornables y asumirían esta tarea de choque hasta sus últimas consecuencias, sin rechazo, agradeciendo al mismo tiempo tal muestra de respeto y confianza.
En la actualidad, desde cualquier punto de vista, hay en esa cantera promisoria, la más factible solución a la falta de inspectoras o inspectores, una solución de tiempo de guerra, cierto, porque en guerra estamos contra quienes intenten aprovecharse de las dificultades y carestías que enfrentamos todos.
