Santa Rita, la flor del balneario santafeseño

Recuerdo que era católica y francesa, pero he traspapelado su nombre. En la única foto llegada hasta nosotros, aparece vestida con saya plisada sin adornos; muchos años más joven que su esposo, Roberto Irving Wall, el magnate de la Santa Fe Land Company, dueña del balneario y las tierras alrededor del poblado.

Foto: Karelia Álvarez RosellPARQUE LACRET

Fue ella quien, años después –según testimonio de trabajadores y vecinos–  prendiera fuego a Villa Aurora, la residencia del matrimonio. Y no permitió que nadie salvara nada, ni apagara el incendio. La propiedad estaba asegurada.

Una mujer, sin dudas, enérgica. Fue quizás quien bautizó de forma magistral –con el muy católico nombre de Santa Rita, abogada de imposibles– al balneario y su hotel. Aunque esto último, no conste en documento alguno.

Santa Rita… de Casia o Rita de Lotti (1381-1457), canonizada en 1900, con festividad el 22 de mayo. Apenas unos cinco años antes de que el balneario apareciera con ese nombre en periódicos y publicaciones de entonces.

Santa Rita… una flor, la Ixora coccínea.

Ixora es un género de plantas con 529 especies, pertenecientes a la familia de las Rubiáceas. También se conoce como cruz de Malta, coralillo o Santa Rita, rangan, kheme, ponna, entre otros.

Se trata de un arbusto nativo de Asia, principalmente de la India, cuyo cultivo se ha extendido a las regiones tropicales de Estados Unidos, como La Florida. Para su cultivo se recomienda que reciban la luz del sol filtrada, aunque también es resistente a la insolación intensa. Sin embargo, requiere de un clima bastante húmedo o de abundante agua.

Las plantas pueden crecer hasta formar arbustos de tamaño mediano. Producen una gran cantidad de racimos de flores pequeñas, cuyos colores van del naranja rojizo intenso al blanco. Florece casi todo el año.

La Santa Rita es, por sí misma, de fuertes propiedades curativas. Una de las plantas medicinales más potentes, indicada principalmente para afecciones de la piel.

Y en la Isla de la Juventud ha proliferado tanto que hace mucho desplazó al Azahar de los cítricos como flor local, aunque con tan alta designación no se le reconozca todavía.

Es la belleza natural por excelencia del Parque Lacret en Nueva Gerona, donde por su ductilidad se le poda como seto vivo o hermosos cestos florecidos. Y en La Fe, en el reparto Ángel Alberto Galañena, hace de valla en ambas aceras, a lo largo de toda la calle principal.

Hasta ahora, la tenemos en tres colores: anaranjado rojizo, blanco y amarillo. Pero se busca completar su paleta de matices.

Y en la reconstrucción del balneario Santa Rita que está a punto de entrar en su etapa de mayor esplendor, delimitará sus tres kilómetros de cercado perimetral.

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