Cultura Isla de la Juventud

De fiesta estuvieron el coco y sus cultores

Foto: Gerardo Mayet Cruz

En el poblado de Atanagildo Cajigal en la Isla de la Juventud, donde confluyeron costumbres culinarias y artesanales vinculadas con los abundantes cocoteros de la zona

Como cada año, en el contexto de la Jornada por la Cultura Pinera, pobladores de Atanagildo Cajigal protagonizaron la Feria del Coco, devenida de un proceso de transculturación de costumbres culinarias y artesanales vinculadas con los abundantes cocoteros cultivadas por caimaneros y descendientes asentados en la zona donde naciera el poblado en la década del 60 del pasado siglo.

Y como mismo se multiplicaron las primeras 50 viviendas construidas por la Revolución también se ensancharon las tradiciones caribeñas, que hoy alienta y organiza en una verdadera fiesta popular la Casa de la Cultura como la principal institución cultural de la comunidad que termina el año con loables resultados a la par del entusiasmo de los habitantes.

“Aquí laboramos 17 trabajadores y cada uno tiene sus tareas, pero nos multiplicamos y llevamos lo más representativo de esta comunidad rural a los eventos zonales y municipales, además de celebrar las realizaciones y creatividad de los pobladores en algo tan tradicional como nuestra Feria del Coco”, expresó Bismayda Torres, directora del centro cultural.

La exposición colectiva “Con sabor a coco” que dio inicio a las actividades previstas para el día, abrió el apetito no solo al paladar, sino también al saber y a la alegría que saciaron sus expectativas con variadas ofertas gastronómicas, venta de libros y de productos agrícolas.

Nilvia Pérez, promotora cultural del Consejo Popular La Demajagua, invitó al disfrute de la muestra que contaba no solo con platos elaborados con el fruto, sino además, con tejidos, bordados, cestas y tallas de los desechos vegetales del coco que no solo imitaban a diversos animales, sino que tomaron forma de originales piezas de arte salidas de las manos de artesanos naturales con imaginación tan fértil como las tierras que allí le dieron sustento y sueños.

Como simbólico gesto para mantener viva la tradición se sembró el cocotero del 2017 en las afueras de la instalación cultural por parte de trabajadores y fundadores del singular evento.

Esas y otras muchas actividades e iniciativas dieron muestras del talento que allí se alimenta a los artistas aficionados desde las más tempranas edades de conjunto con la escuela y las familias que mucho aportan al empeño colectivo de continuar las costumbres.

Siguieron momentos repletos de júbilo y retozo para niños con el módulo infantil y el A jugar gigante con pioneros de las escuelas cercanas, a partir de las interesantes propuestas organizadas por entrenadores, profesores y activistas de la dirección de Deportes.

El rodeo criollo encendió las emociones con carrera de cintas a caballo y cerraron la tarde la música y la danza que también dieron colorido y dinamismo al ambiente que ese día rompió su tranquilidad habitual para beneplácito de todos.

La jornada no pudo tener mejor premio nocturno que la presentación del grupo Sony Boys, esa leyenda de la música anglocaribeña que se mezcló con los mejores ritmos de cubanía en el espectáculo de la Empresa Municipal de la Música y los Espectáculos.

Y así, entre canciones, bailes y alegría, se convocó a la venidera edición de la Feria del Coco, que cada año revive la tradición caribeña como una de las raíces más cercanas de la cubanía y la cultura pinera.

 

Foto: Gerardo Mayet Cruz

 

Foto: Gerardo Mayet Cruz

 

Foto: Gerardo Mayet Cruz

 

Foto: Gerardo Mayet Cruz

 

Foto: Gerardo Mayet Cruz

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