Una celebración y homenaje que no envejece

A los adultos mayores benefician muchas de las transformaciones que implementa Cuba hoy

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Redacción digital

Los cubanos celebramos el Día Internacional del Adulto Mayor, este primero de octubre, en medio de una compleja situación energética y carencias materiales que obligan a mayor preocupación y creatividad de instituciones, familias y vecinos con sus ancianos.

También han sido estos días de merecidos estímulos a veteranos, a quienes con admiración ven los jóvenes; líderes reconocidos con distinciones y medallas al calor del aniversario 66 de los CDR este septiembre y cuyo ejemplo irradia y motiva en nuestros barrios, donde en el día dedicado al adulto mayor aprovechan para felicitar a esas personas que han cultivado a la par de años, familias y otros aportes.

Mayor relevancia adquiere esta jornada en Cuba por ser uno de los países de mayor envejecimiento demográfico en América Latina y el Caribe. Más del 21 % de nuestra población tiene 60 años y más, lo cual es muestra de calidad de vida y resultado de la atención recibida.

Hoy esa situación constituye el principal desafío demográfico, al incidir en la economía, la familia, los servicios, el reemplazo del capital humano, la seguridad social y eleva los costos de atención médico y epidemiológico para esa parte de la población, de ahí que haya captado la atención del Gobierno y la sociedad para darle la mayor prioridad.

El envejecimiento no puede verse como problema, sino resultado de una esperanza de vida alta (78,45 años promedio) por lo que se adaptan los espacios para que ese proceso sea activo y aportador.

En el foco de esa atención está la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030), aprobada en la Asamblea Mundial de la Salud y la Onu en el 2020. Esa es la principal estrategia en acciones dirigidas a construir una sociedad para todas las edades.

En ese camino, sin embargo, debe hacerse más desde la institucionalidad y la sociedad en aras de la integralidad en una política encaminada a perfeccionar esa conquista que representa el envejecimiento como resultado de lo hecho en medio de un cruel bloqueo estadounidense, pero que no detiene la voluntad del Estado cubano para que vivan con dignidad y bienestar.

Son cada vez más los escenarios de cuanto hacen en la Isla de la Juventud por los ancianos, desde círculos de abuelos en barrios para mantenerlos activos, la atención por cuidadoras y trabajadores sociales junto a galenos y hogares de anciano.

No menos sensible es el perfeccionamiento de los comedores del Sistema de Atención a la Familia (Saf), surgido en 1998 e integrado por unidades gastronómicas destinadas en lo esencial a prestar servicios de alimentación a adultos mayores, personas con discapacidad, casos sociales y otros, así como hogares de atención comunitaria que se implementan por estos días en cinco comunidades pineras.

También está el apoyo al pago de pensionados mediante convenios con los bancos desde este mes de octubre, como parte de la implementación de las 176 transformaciones económicas y sociales previstas en el Programa de Gobierno para eliminar trabas, potenciar las fuerzas productivas, solucionar problemas e impulsar los cambios necesarios en medio de grandes limitaciones, pero con la participación activa de las comunidades y diversidad sin precedente de actores económicos.

El pasado año el Consejo de Ministros adopta el Decreto 139 de la Celebración Nacional por el Día Internacional de las Personas Mayores, que vinculada a sus políticas públicas y al contexto demográfico actual.

Según precisa la Gaceta Oficial, la jornada se desarrolla desde la última semana de septiembre hasta el 1 de octubre de cada año, bajo el lema “Celebrando la vida, honrando la experiencia”. El festejo tiene como objetivos homenajear, estimular y reconocer la labor de esas personas, además de fomentar hábitos y estilos de vida para la promoción de un envejecimiento activo y saludable, promover una imagen positiva de ese segmento, así como destacar su valiosa contribución.

Varias actividades recreativas, culturales y deportivas realizan comunidades, cátedras del adulto mayor, casas de cultura y de abuelos, así como otros centros relacionados con los servicios de geriatría.

Junto a la prioridad que da el sistema sanitario a su mayor cuidado, entidades estatales y no estatales en coordinación con el Comercio Interior y la participación de trabajadores sociales, deben ofrecer una atención diferenciada a los referidos hogares, casas, círculos y al Saf. No obstante, las casas de abuelos y hogares son aún insuficientes en relación con el creciente número de personas que los necesitan.

Otro paso importante en esa dirección fue el Código de las Familias, que algunos llaman también de “la abuelidad” por defender el derecho de los adultos mayores a una comunicación armónica en los ámbitos familiares, en especial la relación con los nietos, además de su autodeterminación, independencia e igualdad de oportunidades.

Muchos jubilados hoy que se sienten en condiciones físicas y mentales para continuar laborando se acogen a la posibilidad de reincorporarse al trabajo en su antiguo puesto o en otro, que deviene fuente de ingresos adicional para los recontratados e insertarse en la sociedad, sentirse útiles, a la vez que eleva su autoestima y convierte en insustituible fuente de conocimientos y vivencias para las nuevas generaciones.

Sobran razones para reconocer los aportes y experiencias de esos consagrados hombres y mujeres mayores, con muchos rostros y huellas durante la jornada dedicada al Adulto Mayor, que estableció en 1990 por la Asamblea General de las Naciones Unidas para visibilizar el rol de esas personas, fomentar políticas en aras de su participación activa y calidad de vida, así como para homenajearlos, pero tan inmenso como su aporte, el reconocimiento no puede limitarse a un día ni a una jornada para quienes además de sus aportes laborales, erigen familias, obras, sueños y futuro.

Por eso nos hace más feliz a todos seguir con ellos: “Celebrando la vida, honrando la experiencia”, como reza el lema de una celebración que no envejece.

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Isla de la Juventud
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana.

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