La capa fértil de los suelos se pierde gradualmente, sobre todo por el escurrimiento superficial de las aguas de lluvia. En terreno de pendientes, la impetuosidad de los arrastres abre largas zanjas, a veces profundas, denominadas cárcavas. Por experiencia ancestral, se combaten obstruccionando su curso con piedras, tablas o ramas, de modo que los propios […]

