Por un accidente a los cuatro años pierde el control del lado derecho de su cuerpo y se convierte en zurdo, y también le falta la visión del ojo izquierdo, que se le desvía en cierto grado.

Desde niño crece oyendo las historias de su tío, José Ramón Guiteras, quien diera su vida por la libertad de Cuba durante la primera guerra de independencia.
Hijo de padre cubano de ascendencia catalana y madre estadounidense de ascendencia escocesa-irlandesa, nace en el seno de una familia sin problemas económicos.
Su papá, hombre culto y de pensamiento liberal, le inculca su amor por la Patria y por José Julián Martí Pérez. La familia viaja a Cuba en 1913 al quebrantarse la salud del padre; radican un año en Matanzas y luego en Pinar del Río, donde él ejerce como profesor de idioma francés en el Instituto de Segunda Enseñanza.
Antonio Guiteras Holmes cursa sus estudios de bachillerato y participa en las acciones revolucionarias del estudiantado.
Se gradúa en la Universidad de La Habana de Doctor en Farmacia en 1927 con 20 años y calificación de sobresaliente. Es un ferviente antimperialista e interviene en la Revolución de 1933 que, aunque fallida, termina con el régimen opresor del “Asno con Garras” y cambia el curso de la historia cubana en el siglo XX.
El dictador Gerardo Machado, quien reprime a sus adversarios políticos y movimientos opositores con la tortura, el atropello y el crimen, además de dar rienda suelta a la penetración de capital estadounidense, huye con el rabo entre las piernas hacia Bahamas en fuga precipitada el 12 de agosto de 1933, como resultado de la valentía popular, la huelga general y la lucha de incontables cubanos que no aceptaron seguir sometidos.
Tras su caída, Guiteras llega a dirigir la Secretaría de Gobernación durante el Gobierno de los Cien Días, presidido por Ramón Grau San Martín (septiembre1933-enero 1934). Por iniciativa propia adopta medidas a favor del pueblo, entre otras, promulga la jornada laboral de ocho horas, instituye el sistema de seguros y retiros para los trabajadores, la Ley del Salario Mínimo, expropia la Compañía Cubana de Electricidad en manos de los yanquis, también establece la Autonomía universitaria y el juicio y castigo a los criminales machadistas.
Razones suficientes para no convenirles a las élites de la época, por lo cual el Gobierno de los Cien Días está bajo el ataque incesante de Estados Unidos y la contrarrevolución cubana.
Luego Guiteras vuelve a la clandestinidad y funda y dirige
la Joven Cuba, organización con un programa antimperialista y de lucha armada como estrategia para enfrentar el Gobierno.
Decide salir hacia México, en unión de otros revolucionarios, para desde allí preparar la lucha y organizar una expedición que desembarque por el oriente con el fin de marchar a la Sierra Maestra y crear un foco guerrillero.
Confía el secreto a un matancero amigo suyo de entera confianza, este lo traiciona y conduce a las fuerzas represivas hasta el viejo y abandonado fortín.
En la mañana del ocho de mayo de 1935, hace 91 años, Guiteras y el combatiente internacionalista venezolano Carlos Aponte Hernández son rodeados por tierra y mar y caen en desigual combate en El Morrillo, Matanzas.
Con su muerte a los 28 años, “se perdió la figura más empinada, el ánimo mejor templado, el brazo más enérgico y el espíritu más puro del movimiento nacional revolucionario”, al decir de Raúl Roa García, Canciller de la Dignidad.
En una ocasión Pablo de la Torriente Brau dijo: “Ningún héroe es verdadero si no es más grande en la muerte que en la vida, si no queda más vivo que nunca después de su muerte”; palabras que se aplican cabalmente a la figura de Guiteras. El hombre que deja bien claro en El Combate de El Morrillo, en mayo de 1935: “Yo no me dejo coger vivo”.
El ocho de mayo de 1975 se inaugura el Memorial de El Morrillo donde en una sala solemne reposan en un túmulo de mármol verde los restos de Guiteras y Aponte, y se conserva el bote de remos donde trasladaron los cadáveres de ambos combatientes.
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