El congresista Carlos Giménez se ha puesto el atuendo de Lester Mallory. En medio de una cohorte congresional en ascuas por su trágico rol de apoyo a las políticas de una administración que expulsa a cubanos y otros emigrados por miles, el único de los congresistas nacido en Cuba pretende erigirse en el nuevo adalid de la política de máxima presión contra Cuba en el Capitolio de Washington.
En unas declaraciones a uno de los medios anticubanos financiados por Estados Unidos, el señor Giménez ha clamado por asfixiar a la familia cubana y condenarla al hambre y sufrimiento que proclamaba el finado Mallory como única fórmula para acabar con el apoyo del pueblo a la Revolución.
Esa es la pútrida estirpe de quienes pretende con el odio enfrentar a Cuba y condenar a la miseria y el sufrimiento a su pueblo. A ellos no les interesa la vida, les interesa sus nimios propósitos políticos y los de quienes financian sus campañas como Bacardí y compañía.
Pura bazofia ¿humana?

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