
Cuando disponemos solo de un balcón, terraza, patio o parcela, no es frecuente que recurramos a un abono químico de fórmula completa, resulta caro y escaso hasta para la agricultura estatal. Lo más conveniente sería preparar uno similar y abundante, con recursos que estén a mano en nuestra casa o entorno.
¿Cómo hacerlo?
Muela cascarones de huevo, agregue borra de café y cáscaras de plátanos maduros, no importa si es de fruta. La proporción tampoco es determinante, pero si lo prefiere hágalo a partes iguales, aportando una medida o cantidad similar de cada uno. Puede enriquecer todo si añade un cuarto componente: la ceniza de madera.
Mezcle y agregue agua según lo precise o prefiera, y remuévalo con suavidad una vez al día durante una semana. Transcurrida esta ya está listo para ser colado a través de una malla o tela fina.
Se riega sobre la tierra. Si antes la remueve, mejor.
En poco tiempo verá resultados. Y, créame, significativos.

