Ni imaginaba la vocación de este trabajador por cuenta propia: guía de turismo especializado. Pero el campo de su aplicación lo tiene bien pensado y vuelto a repensar.

Osvaldo Garlobo Benítez lleva más de 10 años transitando las calles de La Fe en su bicitaxi “… un medio de transporte que armé por partes, según iba apareciendo una cosa u otra” recuerda.
“Los bicitaxeros de acá somos, quizás, de los más antiguos cuentapropistas en todo el Municipio. Cada uno comenzó como pudo, (cuando se iniciaba esa forma de gestión económica no estatal) y aquí estamos todavía. Por suerte, sin la competencia de los triciclos eléctricos, como la tienen los de Gerona”.
El trabajo de estos transportistas es de los más duros, “todo depende de tu alimentación y esa está difícil, de tu fortaleza física, de cómo estes de salud y de la edad que tengas. Y en La Fe no hay una sola calle con tres cuadras sin subida o bajada. ¡Tampoco faltan pasajeros con sobrepeso, en su cuerpo o con el equipaje acompañante! ¡Te complican el recorrido!”.
La mitad de la ganancia diaria, según Garlobo, “… se te va en meriendas para reponerte un poco y continuar pedaleando, porque a los precios que están los productos… no hay de otra”.
Una decena de bicitaxeros componen toda la tropa santafeseña, “… tenemos dos piqueras, más o menos formales: una en la esquina del policlínico y otra en el parque. Todos somos como hermanos, nos conocemos y apoyamos en lo que haga falta. Y si alguno está pasando una mala racha económica o de salud… tratamos que tenga más pasajeros o los mejores viajes. Así hace su dinerito y sale adelante. Entre nosotros vale eso de “hoy por ti, mañana por mí”.
Preguntando sobre cómo ve su incidencia y la de sus compañeros en la Ciudad Balneario que Santa Fe está llamada a ser por sus aguas curativas, Osvaldo respondió: “Tengo un sueño. Todos los bicitaxis reparados de la mejor forma y pintados con un color distintivo, y un logo que promueva las excursiones en nuestro medio de transporte como un detalle tradicional”.
Y no es todo:
“Nosotros, los conductores, sin faltar uno, pelados, afeitados, muy limpios, con gorra y pulóver promocionales, los zapatos… brillantes. Y el turista disfrutando el recorrido lento… como solo puede ofrecerlo este medio de transporte, donde el conductor sea un poco guía turístico, al promover nuevos viajes a cualquier lugar anunciando otras opciones recreativas, culturales, deportivas. ¿No te parece posible?”.
