Aurora López Herrera: victoria del periodismo

En diciembre de 1979, Aurora llegó a la Isla de la Juventud junto a su esposo, el periodista Humberto de la Cruz Yedra. Recibió la llave de lo que sería su primera casa: un apartamento en la quinta planta de un edificio del reparto Abel Santamaría, en Nueva Gerona.

Olga Lidia Vidal y Aurora López/ Foto: Archivo

“Lo estrenábamos y, aunque el piso era solo una placa de cemento endurecido, constituía el más valioso regalo. Con esa motivación comenzamos a trabajar en el periódico Victoria, llenos de sueños y planes”, recuerda.

“Nuestra sala apenas contaba con una silla ajada de madera, colchones en el piso y la ausencia de refrigerador o cocina”. Sin embargo, la Isla se mostró generosa con sus nuevos hijos y poco a poco, con esfuerzo, lograron lo imprescindible.

El periódico les regaló tres presentes inolvidables: una casa, una ciudad a la que amar y la posibilidad de trasmitir a un grupo de jóvenes lo aprendido de sus maestros. Con Humberto, fueron los primeros graduados universitarios en Periodismo ubicados en la Isla; su llegada representó un salto cualitativo para el semanario, que se consolidaba como voz y reflejo de la comunidad pinera.

Cuando fabricaban el piso superior en la calle 41. De abajo a arriba: Mayra, Odalys, Lidia, un chofer, Olguita, Dobigny, Karelia, Diana y Aurora/ Foto: Archivo

La redacción era entonces una casita estrecha en la calle 41, frente a la emisora Radio Caribe, allí, entre máquinas de escribir ansiosas de cintas, fotógrafos que revelaban la vida en blanco y negro y reporteros que aprendían a contar la Isla con palabras nuevas, Aurora se convirtió en guía y compañera. Nombran a Hugo como director provisional, y luego a Nieves. Las formatistas Diana y Dora; fotorreporteros como Lidia, Adolfo y Paco; los reporteros Diego, Pedro García, Jorge, Pedro Blanco, Riquelma, Adela, Iván, María Esther, Margarita Piedra, Dobigny, Emilio, Mayra, Odalys y Karelia… A Olguita la correctora, la secretaria Lourdes, y los jefes superiores, el cardenense Ernesto y Eloy, es evocar una familia que creció entre sacrificios y esperanzas. Cada año los optimistas apostaban a la mejora salarial, y siempre perdían, pero la pasión por el oficio mantenía viva la llama.

“Me fue confiada la responsabilidad de atender el sector agrícola, con sus empresas de Cítricos, Avícola, Forestal, de Cultivos Varios, Pecuaria, Porcina, de Talleres y otras entidades afines, como la Veterinaria. Son miles los recuerdos: desde aquella semana en una tienda de campaña en la vaquería del poblado La Victoria, durante el parto de Ubre Blanca, hasta el letrero en la parte trasera de un camión del envasadero que me golpeaba entonces, y que increíblemente sigue repitiéndose incansable: ‘La vida es trabajo y amor’.

“Trabajé ocho años en la Isla, donde el colectivo no solo del periódico Victoria, sino también de otros medios como Radio Caribe y la corresponsalía de la Ain, (hoy ACN), éramos en realidad una gran familia. Amo a muchos de quienes conocí en esa etapa.

Mi despedida. De izquierda a derecha: Pedro G., Riquelma, Olguita, Diana, Pedro B., Nieves, Carlos, Diego, María Esther, Jorge, Mayra en el buró y Aurora delante con los brazos cruzados/ Foto: Archivo

“Fueron años intensos: los ejercicios militares, la creación de las MTT, las visitas de altos mandatarios a las escuelas extranjeras en el campo, el despegue de la industria cerámica, el auge del melón, la evaluación de los periodistas, las famosas Fiestas de la Toronja, los huracanes ocasionales y los ferris varados a escasos metros del muelle. Todo ello conforma esa época fascinante cargada de historias…”

Pero su historia no se detuvo aquí. En Matanzas dejó huella en el periódico Girón, donde dirigió suplementos culturales y ocupó cargos de responsabilidad como jefa de Información y subdirectora. Más tarde, en 1999, se incorporó al telecentro TV Yumurí, donde fue jefa de los servicios informativos y directora de programas, enriqueciendo la parrilla televisiva con propuestas educativas y culturales.

Tras su jubilación, continúa activa como editora del sitio web y colaboradora del noticiero en la Ciudad de los Puentes, demostrando que su compromiso con la comunicación no conoce descanso.

Su trayectoria ha sido reconocida con múltiples galardones: El Premio Provincial Bonifacio Byrne por la obra de la vida y la Medalla Félix Elmuza otorgados por la Upec; el Premio Pequeña Pantalla en 2025, del Sistema de la Televisión Cubana; la Medalla Raúl Gómez García, del Sindicato de la Cultura; el Sello Fundadora de TV Yumurí y el diploma por 25 años de servicio en el Partido, entre muchos otros.

Foto: Archivo

Aurora se caracteriza por ser incansable, polémica y exigente, también como maestra y guía de generaciones de periodistas. Madre de tres hijos, abuela y bisabuela, ha sabido equilibrar su vida familiar con una intensa carrera profesional. Su estilo combina ética, pasión y compromiso, haciendo honor a lo que Gabriel García Márquez llamó “el mejor oficio del mundo”. Ella misma resume su vida con una frase reveladora: “Lo que más marcó mi vida es haber vivido”.

Hoy, en el aniversario 60, su figura es parte esencial del entrañable colectivo. El reconocimiento a nuestra Aurora es también un homenaje al espíritu del Victoria: el de quienes, con palabras y entrega, han hecho del periódico un espejo de la vida pinera, con propósito y unidad.

Colaboradora (*)

MTT en el Presidio Modelo. De izquierda a derecha: Lidia, Silvia (Ain), Aurora y Diana/ Foto: Archivo
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