Aceptación o rechazo de especies acompañantes

Las plantas, como algunos animales, marcan su territorio. Para ello les basta con dejar que sus hojas se pudran o descompongan alrededor del tronco y con sus jugos impregnen la tierra. Por eso, cuando pretendemos sembrar cualquier especie, es recomendable dejar que la tierra se meteorice (es la expresión técnica), o sea, que el sol y el aire trabajen en ella y la limpien de olores y remanentes anteriores.

Solo algunas plantas preferidas –compatibles– pueden ser aceptadas como acompañantes y compartir un mismo lugar. Conviene conocerlas, de lo contrario arriesgamos que las nuevas no prendan, no nazcan ni prosperen.

Razón por la que resulta tan efectivo (aunque sea poco usado por campesinos o parceleros pineros) el herbicida de pino macho. No trabaja como los equivalentes químicos, sino que impide el nacimiento de las plantas que le harían potencial competencia. ¿Lo duda? Entonces observe lo que ocurre debajo de un pino macho y se llevará una aleccionadora respuesta.

En la reseña de hoy, y sobre el principio explicado, le traemos algunas ornamentales y sus complementarias de preferencia.

FOTO: Perfil interés agronómico en Instagram

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