Llegaron los nuevos billetes, los de 10 mil y 20 mil pesos, que a todos deben beneficiar. A usted también, aunque no le parezca un vaticinio muy acertado. Son la puerta para que los cajeros automáticos estén otra vez disponibles y habilitados a toda hora y en cualquier día de la semana. Algo recuperable, como se verá.

Hace poco más de un año, en esta misma página, comentábamos la conveniencia de opciones de mayor denominación. Como sabemos muy costosa la impresión de billetes con alta denominación, entonces abogábamos por el troquelado de monedas bimetálicas (como la de cinco pesos) que no precisan de su facturación en el extranjero.
Pero… acaban de llegar los billetes de alta denominación, un recurso que no esperábamos en el contexto actual por el que atraviesa la economía cubana.
Y la mejoría que implican, así valoramos, puede comenzar por la Cuna del Sucu Suco. Aquí se nuclea el grupo de actores económicos pineros con mayor potencial monetario, los emprendedores con más dinero, los que pueden dar un vuelco inmediato a la maltrecha economía santafeseña y municipal. Lo han demostrado. Y la celebración del pasado Día de los Niños constituye un hito remarcable, esperanzador.
Convocados por el Partido y Gobierno, estos actores económicos aportaron todo lo necesario para una conmemoración gigante. Y los niños santafeseños tuvieron su mejor fiesta en muchísimos años.
Nuestros actores económicos son personas receptivas, sensibles a los problemas sociales porque los viven y comparten. Acuden y están dispuestos, puedo asegurarlo, a involucrarse en la búsqueda de soluciones que mejoren y hagan más oxigenable la atmósfera enrarecida que confrontamos todos por la falta de dinero circulante.
¿Y cómo lograrlo, se preguntará usted?
Se puede, y no es difícil, si son convocados a cambiar el papel moneda que retienen (en denominaciones de cinco a 1000 pesos) por nuevos billetes de 2000 a 20 000 pesos. Lo aceptarían gustosísimos si el Banco no se atiene a melindres. Posible si el Banco no pretende ejercer presión, ni ver el gran depósito que se le viene encima como una oportunidad para ejercer control, destapar orígenes, fiscalizar y cerrar antiguas brechas.
Al contrario, la clave está en generar confianza y no suspicacia. Hay que tender puentes, no cerrar talanqueras.
La situación actual es consecuencia, entre otras razones, de la falta de control debida a escases de inspectores por las instancias correspondientes. Limitación que continúa en la actualidad. No es solo consecuencia del malsano interés en la evasión fiscal sino de que esta brecha fue posible e involuntariamente alentó el ardid, y todavía está abierta.
Hay que explicar la conveniencia a los actores económicos de cerrarla en bien de todos. Entonces ellos tendrán la posibilidad de cargar con un millón de pesos en el bolsillo del pañuelo de su pantalón, y sin mucho abultar. Las negociaciones les serán más fáciles. Y pagar grandes volúmenes de mercancías no implicará algo tan engorroso como hoy, cuando solo contar el dinero les resulta un estresante fastidio.
El Banco puede recuperar sus controles más adelante, lo importante ahora (lo que no aguanta más) es hacer que vuelvan a los cajeros automáticos los viejos billetes, los usados e inactivos, los imprescindibles.
