El Sí se puede de Raúl contra el desaliento

¿Qué entraña el Sí se puede enarbolado por Raúl Castro durante su discurso en el acto central por el Día de la Rebeldía Nacional celebrado en la Isla de la Juventud en 1994?

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La consigna nacida aquí y devenida símbolo de la confianza en la victoria que alecciona el 26 de Julio, se une a los nexos históricos que funden al territorio pinero con la epopeya del Moncada hace 73 años ya, desde la presencia de Jesús Montané entre los asaltantes, hasta la reconstrucción por el propio Fidel en la cárcel local de su alegato de autodefensa en el juicio, conocido como La Historia me absolverá.

Para mayor significación estuvo dedicado a los jóvenes ese acto, presidido por el Comandante en Jefe, quien regresó la víspera de la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, donde participara en la firma del Convenio Constitutivo de la  Asociación de Estados del Caribe (AEC), firmado por 24 naciones.

En ese año, coincidente con la última visita del líder aquí y uno de los más adversos, en pleno período especial y recrudecido bloqueo yanqui, cuando las carencias empezaron a sembrar en algunos el desaliento, el entonces Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba dijo con palabras que aún vibran: “Allí donde este objetivo se enfrenta con decisión e iniciativa, allí donde los cuadros saben impregnar en todo el pueblo la convicción de que SÍ SE PUEDE, se avanza en el mejoramiento de la situación alimentaria, paso a paso, pero firmemente, consolidando lo logrado y manteniendo el rumbo hacia delante”.

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“La permanente enseñanza de Fidel –enfatizó ante los miles de pineros congregados frente al Monumento Nacional Presidio Modelo– es que sí se puede, que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios”, como demostrara el líder en su encierro en ese antro del terror.

Dos años antes había expresado el General de Ejército lo que sería antecedente de la histórica consigna: “Lo están demostrando los pineros, que, si se resiste y se lucha, se vence”, mientras los comunistas pineros creaban su Contingente Agrícola 26 de Julio para poner a producir apartados parajes y aportar alimentos, el pueblo se movilizó en diversos frentes, reajustó la economía, desarrollaron nuevos renglones y potenciaron las fuerzas productivas.

Abel Pérez García, quien comandara esa tropa, rememoró recientemente que llegó a ser uno de los mejores del país, tuvo el acompañamiento de Raúl y también su reconocimiento oportuno.

La frase prendió, se hizo actitud de los cubanos, los compulsó en la batalla por vencer obstáculos al parecer insalvables en la etapa más crítica del período especial y dio la clave al llamado de consagrarnos todos con modestia y sin fanfarria en cada puesto de trabajo al cumplimiento diario y estricto del deber.

Sí se puede es permanente aliado de los cubanos para desterrar la ineficiencia, el desorden, la indolencia, el descontrol y la insensibilidad, entre otros males, cuando asoman la cabeza y compulsa a eliminar la burocracia, el derroche, la improvisación y otros defectos que hacen más estragos que las limitaciones materiales.

Cada día, además, seguimos demostrando con Fidel y Raúl que Sí se puede derrotar el desaliento, la desconfianza y la inercia que le hacen el juego al enemigo.

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Isla de la Juventud
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana.

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