Los abriles de Vilma

Vilma nació el 7 de abril de 1930 en la indómita ciudad y ella, indómita como su ciudad, combinaba esta cualidad con una ternura que la hacían sobresalir.

Abril es un mes de victorias para la Revolución Cubana, un mes donde las flores muestran sus mejores colores, de acontecimientos históricos inolvidables, donde los pioneros y jóvenes cubanos celebran…y también es el mes de Vilma. Un mes hermoso para el nacimiento de una heroína especial y para uno de sus más hermosos y emancipadores legados.

Dos nacimientos en abril: el de Vilma y el de esos espacios que fundó para cuidar de nuestros hijos y poder sumarnos nosotras a la construcción de la patria nueva.

Nace una guerrillera en abril

Vilma nació el 7 de abril de 1930 en la indómita ciudad y ella, indómita como su ciudad, combinaba esta cualidad con una ternura que la hacían sobresalir. Aquella joven, cuya familia tenía todas las condiciones económicas para una vida sin sobresaltos, decidió luchar por la justicia y arriesgar la vida por ello. Estudiaba en la Universidad de Oriente y tras el golpe de estado del 10 de marzo de 1952 comprendió que había que tomar partido por el bien, por lo cual se convirtió en una combatiente imprescindible del movimiento 26 de Julio en la clandestinidad santiaguera.

Alborozados nos abrazamos todos y empezó en diferentes grupos una animada conversación. También había venido V-A Espina, la simpática santiaguera que tan útil había sido a su Movimiento 26 de Julio.

“V-A Espina”, así hacía referencia a Vilma en su diario de campaña el joven Raúl Castro Ruz, el 16 de febrero de 1957, tras el encuentro con los compañeros que fueron del llano a la primera reunión de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio tras el desembarco del 2 de diciembre de 1956. Para el joven capitán, que la había conocido en los días de México, aquella muchacha inteligente, esbelta y muy viva, le había ganado elogios y reconocimiento de su papel en la lucha en la ciudad.

Vilma, la muchacha que bajo los nombres de Alicia, Mónica, Débora o Mariela se convirtió en una de las más buscadas por los esbirros de la tiranía, fue apoyo decisivo de Frank País, protagonista de las acciones del 30 de noviembre, coordinadora de abastecimientos para la Sierra, una de las dirigentes más reconocidas del Movimiento en Oriente, guerrillera del primer Frente en marzo de 1958 y luego definitivamente del Segundo Frente Oriental, donde tuvo que quedarse pues su vida corría peligro en el llano.

Una juventud que entregó a la causa de su patria y luego del triunfo revolucionario, con cual había sabido empuñar las armas.

Para nosotras, la igualdad no constituye solo un principio de justicia social, sino que es además una incuestionable reivindicación histórica y un derecho humano fundamental.[1]

Así expresó en 1989 en una reunión de líderes femeninas socialistas realizada en La Habana, donde señaló que ese había sido la guía desde 1959 y la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas en 1960. Consecuente con la conquista de ese derecho, el 10 de abril de 1961 –también abril–, hace 65 años, en medio de un año convulso de la joven Revolución, se fundaban los círculos infantiles.

Precursores en la educación para la igualdad

Fidel en la clausura del III Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, a su lado Vilma Espín Guillois, Secretaria de la FMC y el General de Ejército Raúl Castro Ruz, el 8 de marzo de 1980. Foto: Jose L. Anaya / Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

El 27 de septiembre de 1962, en el informe al primer Congreso de la FMC, Vilma señaló:

“La creación de los círculos infantiles constituye, entre nuestras tareas, la que más profundamente llevamos en el corazón. Y hemos de llevarla adelante pese a todas las dificultades.”[2]

Y Vilma se refería a todas las posibles dificultades: las subjetivas y las objetivas. No debemos olvidar que cinco días después de la creación oficial de los Círculos, el 15 de abril de 1961 se produjeron los bombardeos a aeropuertos cubanos como preludio de la invasión a Playa Girón. Precisamente, en Ciudad Libertad, uno de los sitios atacados, radicaba la escuela de asistentes de círculos infantiles, -donde se preparaban más de mil muchachas- al lado de la de los artilleros antiaéreos, y a pesar de aquel ataque, todas decidieron mantenerse firmes en la escuela y se graduaron en el mes de junio.

Para Vilma, para la Revolución, siempre ha sido indispensable que las mujeres tengamos todos los derechos, incorporarnos al trabajo y a la construcción de la sociedad nueva, y tener un lugar seguro donde cuidar a nuestros hijos.

Nacía así, una nueva etapa en la vida de las cubanas: la posibilidad de liberarse del patriarcado que las resumía a las labores domésticas. Comenzarían entonces nuevas batallas por la emancipación de la mujer en actividades laborales diversas y otros -ámbitos de la sociedad; pero esta primera que significaba la posibilidad de salir de la casa sin descuidar la seguridad de su familia, era uno de los más importantes por lo que representaba además en el camino a la igualdad dentro de las propias familias.

Una de las evidencias del éxito educativo de estas instituciones ha sido la facilidad del transito institucional desde ellos hacia la escuela, pues se adaptan con mayor facilidad y asimilan con más rapidez gracias al programa educativo que se realiza desde la infancia temprana. Son, además, pioneros en la educación para la igualdad pues, como expresara Vilma en el acto por el 40 aniversario de estas instituciones, desde su inicio la Federación y los ministerios de Educación y Salud se propusieron eliminar estereotipos sexistas desde la educación mediante juegos de roles y otras actividades que enseñan a los niños a compartir deberes y derechos.

En la actualidad, los círculos infantiles, afectados por la situación económica del país derivada del bloqueo genocida contra nuestra patria, siguen apostando por mantener su trabajo a pesar de condiciones materiales muy difíciles, con el esfuerzo también de las asistentes que han permanecido firmes en ellos. Estas condiciones objetivas no debemos perderlas de vista pues cuidar por lo esencial en ellos, es cuidar lo más preciado de nuestro país que son nuestros hijos, y también dar continuidad al legado de Vilma. Aunque existan hoy otras alternativas para el cuidado de los pequeños, los círculos infantiles tienen un valor histórico, simbólico y concreto en sus resultados educativos desde hace 65 años; por lo cual resulta apremiante que sigan siendo ese espacio donde las trabajadoras cubanas dejamos felices y confiadas a nuestros hijos para salir al combate cotidiano de la Patria.

Los abriles de Vilma

Fidel Castro junto a Vilma Espín, Celia Sánchez (en el centro) durante el acto de fundación de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en el teatro Lázaro Peña en La Habana, 23 de agosto de 1960. Foto: Mujeres / Sitio Fidel Soldado de las Ideas

Este mes celebramos 96 años del nacimiento de una de nuestras flores guerrilleras, de una heroína recordada, querida y sobre todo muy necesaria en momentos en los que aún quedan por conquistar espacios y derechos para las mujeres cubanas y del mundo. “Las luchas de Vilma”, como diría nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien vio en ella al ejemplo de la mujer cubana capaz de representar los logros de nuestra patria. Las luchas de Vilma por nosotras, por las familias cubanas, siguen vigentes hoy.

Estudiar el pensamiento de Vilma Espín, acercarnos a su dimensión histórica y también interpretar sus ideas y acciones que permitieron desatar las alas de las mujeres cubanas y lograr una revolución dentro de otra, es una necesidad en estos tiempos difíciles para aprender más de justicia social, de humanismo, responsabilidad social, sensibilidad y patriotismo.

“Si algún mérito personal me corresponde es haber sido fiel a esos ideales, de ser martiana de raíz, de sentir en mi mejilla la injusticia, de amar, como amo desde que nací, a mi pueblo.”[3]

[1] Aguilar, Carolina y Yolanda Ferrer: Vilma Espín Guillois. El fuego de la libertad, Editorial de la Mujer, 2015, p.356.

[2] Ob. Cit., p.423.

[3] Ob.cit. p. 30.

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