Fertilice con desechos

En buena medida, los resultados en el cultivo de viandas y hortalizas dependen de los nutrientes que pongamos al alcance de las plantas. Una verdad de Perogrullo, ¿verdad? Pero que con frecuencia saltamos y como consecuencia las cosechas traen frutos menguados, pocos y de escasa calidad.

FOTO: Perfil Agroindustria en Facebook

Y no solo esto, si no alimentamos oportunamente… las plantas crecen debilitadas y ofrecen menor resistencia al ataque de plagas y enfermedades.

Una solución –al alcance de todos– es producir nuestros propios abonos o fertilizantes. Basta saber cómo aprovechar productos del entorno más cercano. Y que con frecuencia se convierten en desperdicios de cocina.

Veamos cuatro de los principales. En primer lugar, los posos de café. Dicho en buen cubano, la borra que nos queda después de la colada. Guárdela y para el fin de semana ya tiene una cantidad suficiente como para convertirla en nutriente.

De los huevos, casi nadie aprovecha su cáscara. Pero si se trituran son un excelente aportador de calcio.

Completamos este terceto con la leche (de cualquier rumiante), esa enjuagadura de vasija es lo que importa. La misma que desechamos al fregarla.

Y por último, la ceniza de madera; quizá la más abundante de las cuatro, resulta mejor si proviene de madera dura o semidura, como el marabú o la acacia.

Y ya tiene a mano cuatro tipos diferentes de abonos naturales, elaborados por usted mismo. ¿A qué familia de plantas debemos aplicarlos? Un vistazo a la ilustración que adjuntamos puede servirle de guía.

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