
Hasta el 28 de febrero de 2025, diversas obras embellecen la capital cubana en una nueva propuesta cultural que incluye exposiciones fotográficas, esculturas y producciones audiovisuales, invitándonos a reflexionar sobre el mundo actual y las alternativas que podemos construir.
Con la llegada de la XV Bienal de La Habana, la ciudad se convierte una vez más en el epicentro del arte contemporáneo. En estas décadas, el evento se ha consolidado como uno de los más importantes en la escena artística internacional.
Durante estos días, artistas de todo el mundo convergen en esta iniciativa del contorno cultural de la ciudad, desde diferentes modalidades de la creación como el performance y talleres con la comunidad, hasta exposiciones en galerías y emplazamiento de obras y proyecciones de videomapping en espacios públicos.
En este contexto, el arte deviene en algo más que meras obras dispuestas en galerías. La Bienal de La Habana es el espacio perfecto para conectar, cocrear, colaborar y, sobre todo, para tejer los hilos que nos unen como comunidad, bajo el lema “Horizontes compartidos”.
El malecón de La Habana, el Paseo del Prado y la Plaza de Armas son tres de los principales circuitos donde el arte busca integrarse con la vida cotidiana de esta ciudad vibrante.
“Detrás del muro” ofrece otra dimensión cultural de las áreas comunes. Su programa persiste en la intención de sacar el arte de sus áreas tradicionales, aproximarse a los lugares habitados y liderar la transformación sociocultural.
Al mismo tiempo, la curiosidad y el asombro del público tienen espacios privilegiados en la Plaza Vieja con la obra Nube de madera-La arquitectura de los deseos, del alemán Martin Steinert.
Otro hito en el entramado urbano es la obra Fuego congelado, del coreano Han Sungpil. Con extensas telas, el artista cubre el edificio contiguo al cine Payret aludiendo a las secuelas de los incendios forestales y la capacidad de renovación de la naturaleza.
Que cada imagen capturada durante estos días sea reflejo de la diversidad, belleza y complejidad del arte contemporáneo. Esta celebración que no solo invita a contemplar obras, sino que nos convoca a ser parte activa de un proceso de creación colectiva.
Cada visitante se lleva consigo no solo imágenes y recuerdos, sino también una chispa de inspiración que perdurará mucho después de concluidas las jornadas de la Bienal.






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