
Los aranceles que el presidente Donald Trump impuso a medio mundo son ilegales. Así lo ha concluido la Corte Suprema estadounidense en una sentencia que supone un fuerte revés para la política económica de la Casa Blanca y que abre la puerta a un aluvión de reclamaciones para devolver las cantidades que, según el tribunal, las empresas han abonado de forma indebida.
A la espera de conocer las consecuencias internacionales del fallo, Trump ha anunciado que usará otro paraguas legal para instaurar “con efecto inmediato” un arancel global del 15%.
Mientras, la Comisión Europea ha pedido a Estados Unidos que respete el acuerdo comercial firmado el pasado verano.
¿Qué ha decidido el Supremo?
La Corte Suprema de EE.UU. falló el pasado viernes que los aranceles impuestos a otros países el 2 de abril de 2025, durante el llamado del “Día de la Liberación”, son ilegales según la legislación estadounidense porque el presidente usó una ley reservada para una emergencia nacional.
Trump desafía a la Corte
“La Corte Suprema (…) de Estados Unidos, accidental e involuntariamente, me otorgó, como presidente, muchos más poderes y fuerza de los que tenía antes de su ridículo, estúpido y divisivo fallo internacional”, escribió el mandatario en Truth Social.
Agregó que la Corte también aprobó todos los demás aranceles, de los cuales hay muchos, y todos pueden usarse de una manera mucho más poderosa y atroz, con seguridad jurídica, que los aranceles inicialmente utilizados.
“Nuestra incompetente Corte Suprema hizo un gran trabajo para las personas equivocadas, y por eso deberían estar (…) avergonzados de sí mismos (…) Que nuestra Corte Suprema siga tomando decisiones tan malas y perjudiciales para el futuro de nuestra nación, tengo un trabajo que hacer”, expresó Donald Trump.
Un conflicto que continúa
El fallo del Supremo pretendía fijar límites claros al poder comercial del Ejecutivo. La rápida reacción de Trump demuestra que la disputa está lejos de cerrarse.
Con nuevas investigaciones en marcha, aranceles alternativos sobre la mesa y un clima político cada vez más polarizado, la política comercial estadounidense entra en una etapa de mayor complejidad jurídica y económica.
El mensaje de la Casa Blanca es nítido: aunque el tribunal haya frenado una vía, la ofensiva arancelaria continuará por otras. El pulso entre la presidencia, los tribunales y el comercio global acaba de intensificarse.
(Con información de Sputnik Mundo y La Razón)
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