Ayer el tin-tin de una campanita lo anunció. Como Ave Fénix resurgía el carretón que hace tiempo pasaba frente a nuestras casas para recoger la basura doméstica. Los vecinos, como si estuvieran avisados de antemano –y no lo estaban– bajaron de inmediato con sus sacos, cubos y otros depósitos repletos. Y yo, mientras aprestaba los […]

