
La tarde del miércoles se vistió de colores en la escuela primaria Manuel Alcolea. Entre risas infantiles, hizo su aparición Siselogra, el payaso que, con nariz roja y zapatos enormes, transformó el comedor en un escenario de rebosante algarabía.
Los niños, con los ojos brillantes, lo recibieron como a un viejo amigo: no en vano, Armando Medina Ruiz, el hombre detrás del maquillaje, lleva años dedicado a las andanzas teatrales para los infantes.

La jornada comenzó con bailes improvisados y ocurrencias que arrancaron carcajadas. Pero no todo fue travesura: Siselogra dejó enseñanzas sobre la amistad y el respeto, porque, como él mismo dice, “la risa también educa”. Los pequeños, embelesados, participaron en juegos y respondieron con entusiasmo a cada reto del payaso.
Al finalizar, Medina Ruiz compartió con el periódico Victoria. Con la humildad de los grandes artistas, confesó: “Llevar alegría a los niños, disfrutar de sus ocurrencias y robarles una sonrisa, siempre será mi mayor placer”. Sus palabras resumen una vocación que va más allá del espectáculo: la de regalar instantes de felicidad pura.



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