¿Resuelto con las medidas adoptadas?

A tono con la limitación extrema de combustible, acaban de informarse medidas territoriales que entran en aplicación restringiendo la transportación de pasajeros a los movimientos mínimos e imprescindibles. Esto significa, solo en la ruta La Fe-Gerona, que unas 2 500 personas –cantidad estimada groso modo– enfrentarán un vía crucis diario para trasladarse y regresar a sus habituales lugares de destino.

Redacción digital

No todos pueden ajustarse a trabajar a distancia, ni fueron reagrupados como escolares.

Los así afectados son obreros, cuentapropistas, profesores, estudiantes y enfermos, de todas las edades. Además de un público general que debe moverse por otras razones. Pero todos carentes de holgura económica o medios propios para efectuar sus imprescindibles traslados.

Lo anterior es conocido y fue tomado en consideración por las autoridades competentes, así como las afectaciones que implica a la economía y los servicios. En consecuencia, se adoptaron una veintena de regulaciones temporales.

Pero, ¿resultan suficientes? ¿Hay otras que puedan adoptarse? ¿Serán incluidas las soluciones probadas del período especial, que en su momento ayudaron a paliar la crisis anterior?  Y si es así, ¿cuáles?

Veamos.

Para enfrentar aquella situación, se decretó que ningún transporte, de

cualquier tipo, podría circular con espacios vacíos.

Se controlaba por Hojas de Ruta el movimiento predeterminado para cada vehículo.

Se acondicionaron con barandas de madera varios camiones-rastras, adaptándolos al transporte masivo de pasajeros.

Se demostró que un ómnibus puede arrastrar con el mismo motor a otro vehículo semejante, y realizar el equivalente a dos viajes con casi el mismo consumo de combustible.

Y se establecieron los Puntos de Embarque a las salidas o entradas de poblados, compuesto por dos inspectores y un policía. A este grupo de control se denominó enseguida, popularmente, como “los amarillos” por el uniforme de uno de sus componentes, el de ómnibus.

Medida esta, la de Puntos de Embarque, que fuera complementada enseguida con una reunión de análisis semanal y sanción a los choferes que no se detuvieran en el punto a recoger pasajeros, aunque tuvieran capacidad disponible.

Algunas otras medidas se adoptaron, decisiones menores, pero que coadyuvaron también a distender en algo la tensa situación existente. No alcanzo a recordarlas todas.

Del conjunto reseñado brevemente, no se habla hasta ahora. Pero avizoro varias sean retomadas en breve. La situación lo demanda y

–de acuerdo a la misma– no resulta esperable una mejoría significativa en el suministro de combustible para fecha próxima.

Y en todo caso, aunque logremos un suministro con cierta estabilidad, a pesar del recrudecido cerco del bloqueo, habrá que ser muy medido en su consumo. Ese combustible hay que pagarlo, la mayor parte al contado, y esa moneda contante y sonante hace falta para adquirir otros insumos que resultan también de alta prioridad. No solo de petróleo… vive el hombre.

Ante tal situación y puesto a decidir con visión a largo alcance,

comenzaría por restablecer los Puntos…, con sus inspectores “amarillos” controlando al detalle el tráfico de carreteras. Ahora lo harían con otro color de uniforme, lo cual no determina para ejercer su probada eficacia.

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