Como nunca antes, la falta de combustible refrena la vida del territorio. Situación que nos obliga a adoptar toda una serie de alternativas para disminuir daños a la economía y los servicios. Se destacan, por su amplitud, los reajustes y reubicaciones efectuadas por Educación y Salud Pública.

En el campo de la energía no disponemos, a nivel de país, de reservas por explotar. El petróleo cubano no alcanza a cubrir la mitad de las necesidades mínimas, además, es crudo pesado, abundante en azufre. Y esto, genera impurezas que obligan a paradas frecuentes en las termoeléctricas para mantenimientos y limpiezas imprevistos los cuales no serían tan continuados si fuera de mayor calidad.
Adquirir combustible fuera del país está limitado por nuestro escaso poder adquisitivo y por el recrudecido cerco marítimo que nos impone el imperio norteamericano, cada vez más creído dueño del mundo.
Ante esta situación, el estado cubano opta por la única alternativa posible: incrementar el uso de energía renovable, aquella que puede facilitar la fuerza de los vientos y la intensidad solar, disponibles todo el año.
Los pineros, como ocurre en otras vertientes de la economía y los servicios, recibimos una atención diferenciada a nivel de país. Esto hace que en la actualidad ya disfrutemos de más kilowatts per cápita generados por energía renovable que el resto de nuestros compatriotas.
Y vamos por más.
Con alegría hemos recibido la doble noticia de que al territorio pinero se acaba de asignar otro parque fotovoltaico, que a plena capacidad debe generar otros cinco Megawatts. Viene en 38 contenedores, y los primeros ya entraron al territorio. Será emplazado en los alrededores de la Universidad, donde ya otro hace su aporte diario.
“Posteriormente se debe llegar a 20 Mw por esta vía -está publicado en las redes sociales- para garantizar la generación diurna y poder ahorrar combustible para la nocturna”
“Viene equipamiento pesado del país para garantizar el montaje de estos parques fotovoltaicos y ese equipamiento permanecerá aquí para acometer obras que restan de la agricultura, destinadas a la producción de alimentos”·
De modo que -para eso se trabaja- tendremos mas energía y mas alimentos, con resultados a ser constadas a corto plazo. Esa es la perspectiva.
Perspectiva estimulante, sin dudas, pero que en nuestra opinión debe considerar también otros factores para que sea menos vulnerable.
Primero, estamos en el corredor de los ciclones. Y por lo mismo los sufrimos con más frecuencia que el resto del país. Sin embrago, nuestros parques fotovoltaicos no se diferencian de otros por tener mayor protección, digamos un parapeto o cortina rompevientos.
Y, segundo, se levantan donde es más fácil por las vías de acceso terrestres y de transmisión eléctrica. Se entiende que esto genera ahorros considerables, y lo justifica.
Pero…
La tierra que se ocupe con un parque fotovoltaico ya no producirá más alimentos, humanos o ganaderos. Será un área que se perderá definitivamente. Y contra esto alertó el Comandante en Jefe hace más de 20 años. Entones dijo, refiriéndose al crecimiento lateral de las ciudades, que “debemos crecer hacia arriba”
Señalamiento que continúa teniendo plena vigencia al ubicar un parque fotovoltaico. Y como este no se puede expandir hacia arriba, cabe la posibilidad de ubicarlo en áreas de tierras de menor calidad, aquellas menos productivas, menos fértiles, aunque… no estén en zonas con fácil acceso terrestre o eléctrico.
