Nuevos billetes, ¿solucionarán la retención de efectivo?

Hace poco más de un año y en las páginas de este semanario, comentábamos la dificultad que confronta el país con la falta de papel moneda circulante. Entonces adelantábamos que una mejoría sustancial –no la solución definitiva– podría lograrse con la impresión de billetes de más alta denominación.

Redacción digital

Estos permitirían recuperar los de 50 pesos en adelante que hoy abundan cada vez menos en las transacciones diarias, debido a que los nuevos actores económicos los retienen por conveniencia propia. Y no los depositan en los bancos. Pero conviene entenderlos.

El Estado cubano, en la actualidad, no dispone de recursos como para abastecerles desde un mercado mayorista. Tampoco les asigna una cantidad en divisas –como sucede, por ejemplo, en Venezuela– para adquirir productos en el extranjero. Y los interesados en importar deben adquirir los dólares en el mercado informal, a cómo se coticen  en la calle, y siempre pagándolos en efectivo.

Por esta razón, los representantes de las mipymes importadoras exigen que se les pague en efectivo, de lo contrario… irían a la quiebra. Primer eslabón de una misma cadena, la exigencia del pago en papel moneda.

Los mecanismos de control financiero actuales que aplicamos –concebidos según funciona en la banca internacional, pero que no confronta nuestras limitaciones actuales– hacen engorroso (desde el punto de vista particular) el movimiento de efectivo.

Y para retirar una cantidad determinada, es preciso hacer largas colas frente a las agencias bancarias, perdiendo tiempo de negocio o dando lugar a que una oportunidad o transacción inminente se pierda para el interesado porque no tuvo a tiempo su dinero en mano.

Ocurre además que con frecuencia ni así puede retirar cuanto precisa; se termina el dinero en el banco; debe volver mañana y queda por ver si entonces habrá dinero.

Esto hace que se evada la obligación de hacer el depósito total de los ingresos diarios que logra el nuevo actor económico. Para el mismo resulta imprescindible tener su dinero, su dinero, disponible en todo momento y en cualquier cantidad.

Las regulaciones bancarias apuntan en otra dirección: motivos, control y destino final de la cantidad a poner en circulación a través del individuo particular.

Estas y otras razones, entre las cuales no falta el interés en la evasión fiscal, agudizan la crisis actual de los bancos y cajeros automáticos. Verdadero suplicio para cada trabajador que labore en una entidad estatal. Y reciba su salario por transferencia.

¿Los nuevos billetes tienen denominaciones suficientemente altas como para incidir en la mejoría necesaria? Sí, por supuesto. Pero no considero que con su sola emisión se haya resuelto el problema del estancamiento de efectivo.

El cono bancario cubano está en proceso de cambio, en estudio, y quizás –a pesar de resultar muy costosa la emisión de nuevas denominaciones, aunque su impresión sea limitada– tengamos a no muy largo plazo billetes de 10 mil o quizás 50 mil pesos. Hay bastante gestores que se mueven, comercialmente, a esas alturas.

Pero todavía con esas opciones, la solución al problema del efectivo no sería apreciable.

Hace falta, y en mi consideración es lo principal, flexibilizar mecanismos bancarios que hagan preferibles los nuevos billetes para quienes –y no son pocos– tienen muchísimo dinero retenido, ensacado. Entonces, lo que guardan retornará a la circulación al cambiarlo… por las más altas denominaciones.

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