Los escritores chilenos no debemos mostrarnos indiferentes ante el sufrimiento y la grave situación de Cuba

En Cuba hay una muy alta moral y conciencia revolucionaria de todo su pueblo. Foto: Archivo CD.

Es mi deseo y obligación, como ser humano, enfatizar la importancia de no rendirse ante las dificultades, luchar por hacer de la vida algo extraordinario y mantener la creencia en el poder transformador de la palabra y la poesía. Esto lo he podido ver en cada uno de mis viajes a Cuba, donde me he adentrado en la Isla de norte a sur, de este a oeste, para vivir a fondo esa ola de justicia y renovación. Porque los cubanos lo atienden a uno plácidamente, como a un hermano, en nombre de la virtud de la poesía para la gloria y el combate.

Los escritores, como seres humanos, no debemos mostrarnos indiferentes ante el sufrimiento y ante el cambio histórico de su pueblo, por decisión propia; así lo demuestra el ambiente de empatía, como mínimo, de los intelectuales hacia la Revolución Cubana: Gabriela Mistral, Pablo Neruda y tantos otros.

Como escritores revolucionarios debemos tener una característica: sinceridad de sus sentimientos de ayuda a la transformación social de nuestra época, solidaridad, sobre todo unidad. Debemos ser internamente combatientes y no derrotados; no escépticos, sino creyentes en el hombre, en el ser humano. Es decir, que debe ser, como fue siempre a través de la historia. El escritor no debe asustarse cuando lo califiquen de insurgente, ni ofenderse cuando lo llamen subversivo.

Por suerte, en Cuba hay una muy alta moral y conciencia revolucionaria de todo su pueblo. La ruptura de relaciones con Cuba significa una provocación más de los estadounidenses, que quieren aislarla y que otros países de América –con sus gobiernos impuestos y títeres– hagan lo mismo.

Nosotros debemos seguir cantando, creando, amando y respetando la Revolución Cubana, a su pueblo, a sus nobles protagonistas y líderes, como Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos, Frank País, Raúl Castro y su activismo antiimperialista, que resonó con las luchas de la isla. Intelectuales de distintos pensamientos sobre diversas materias, debemos estar unidos por un solo sentimiento antiimperialista; corresponde conjugar una conducta y un esfuerzo común de solidaridad con el pueblo de Cuba.

“La Revolución Cubana es un hecho bastante grande e importante como para que nosotros, los escritores de mi generación, no tengamos otra obligación que defenderla. El hecho cubano tiene una importancia asombrosa en la vida de América Latina. Es tal vez el acontecimiento más decisivo en nuestra historia desde los movimientos de la Independencia de 1810”.

Naturalmente, la vida de la Revolución Cubana se ha visto perturbada por una serie de factores que han puesto en grave peligro la revolución, la que ha necesitado toda su vitalidad para sobrevivir, especialmente la extensión del boicot que le han impuesto los gobiernos latinoamericanos por imposición del Departamento de Estado. Esto ha sido trágico. Lo primero que debíamos haber hecho fue aumentar nuestras relaciones con Cuba, el internacionalismo; haber conocido los progresos de esta gran experiencia nueva en el continente, haber tenido todas las relaciones necesarias como para conocer el proceso de la revolución cubana.

El hecho de que no se pueda ni visitar, ni comerciar, ni tener relaciones diplomáticas con un país latinoamericano, con un pueblo tan cercano, como familiares nuestros que hablan nuestro idioma, con una historia en común, me parece, verdaderamente, el acabose. Y todo porque gobernantes como John F. Kennedy, Johnson, Nixon y este último, Donald J. Trump, y los capitalistas criollos de Miami, Florida, no gustan del sistema político de Cuba. Esto es completamente fastidioso. El pueblo de Cuba es dueño de darse el régimen que quiera. En los Comités de Solidaridad con Cuba en Chile, Zonal Norte, estamos y estaremos muy atentos a las experiencias de la Revolución Cubana y miramos con inmensa simpatía su creciente desarrollo, a pesar del miserable e inhumano bloqueo.

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