Mariela Castro Espín abraza a Raúl Castro Ruz durante la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Foto: Omara García Mederos/ ACN/ Cubadebate.
Este sábado, en la Asamblea Nacional del Poder Popular, un abrazo entre padre e hija desató una cerrada ovación. “Quiero felicitar a un educador muy especial en mi vida, gracias por su ejemplo como padre y revolucionario”, dijo Mariela Castro Espín al finalizar su intervención en el Parlamento.
A Raúl, el padre que le enseñó a “amar la Revolución sin abandonar a la familia y a amar a la familia sin abandonar la Revolución”, reconoció la directora del Cenesex.
“Pido como diputada de esta Asamblea que me permitan abrazarlo”. Y así lo hizo. El gesto puso al plenario en pie. Al regresar a su puesto, Mariela comentó que su padre le susurró que recordara también a su madre Vilma Espín Guillois, diputada que introdujo en el Parlamento cubano la lucha por la familia y la inclusión social sin discriminación. De Vilma aprendió ella también a hacerlo, aunque fuera difícil y complejo.
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