
Reikiavik, 29 ago (Prensa Latina) Islandia celebró hoy un referendo para decidir si reanuda las negociaciones de adhesión a la Unión Europea (UE), en medio de un empate técnico en las preferencias ciudadanas, según sondeos previos.
Dos de tres partidos opositores se comprometieron a colaborar con el Ejecutivo en busca del mejor acuerdo posible, en caso de triunfar el «sí», declaró a un medio local el segundo vicepresidente del Parlamento, Ingvar Þórðarson.
El funcionario subrayó que esa disposición asegura que una amplia mayoría legislativa respetará el veredicto de las urnas.
Si gana el “sí”, trabajarán con el Gobierno para lograr el mejor convenio de ingreso, afirmó Þórðarson, en declaraciones reproducidas por el diario Heimildin.
La votación de este sábado, sin embargo, no implica la entrada automática al bloque comunitario, sino que abre la puerta a retomar los diálogos suspendidos desde 2013.
Islandia solicitó su ingreso a la UE en 2009, durante la crisis financiera, pero el proceso se congeló cuando la economía se estabilizó. De las 33 etapas de integración, solo 11 habían sido completadas.
En 2015, Reikiavik pidió a la UE no ser considerada candidata oficial, aunque mantiene su pertenencia al Espacio Económico Europeo (EEE) y al espacio Schengen.
Analistas locales señalaron que la pesca es el principal escollo, pues muchos islandeses temen que la adhesión permita a otros países comunitarios explotar sus caladeros.
El soberanía y el control de los recursos marinos son líneas rojas para la población, explicó a la prensa nórdica la politóloga Anna Jónasdóttir, de la Universidad de Reikiavik. La experta añadió que el debate refleja un recelo histórico hacia Bruselas, pese a los lazos comerciales estrechos.
Las encuestas divulgadas la víspera por Gallup otorgaban una ligera ventaja a los detractores del retorno a la mesa negociadora. Sin embargo, el resultado final sigue incierto, dado el margen de error estadístico. Islandia necesitaría, en caso de avance, un segundo referendo para ratificar el tratado de adhesión, dentro de varios años, según recordó la agencia Reuters.
Mientras tanto, el Gobierno islandés mantiene su postura pragmática, aunque sin fijar plazos. La oposición, por su parte, busca equilibrar las aspiraciones europeístas con la defensa de los intereses nacionales. Este pulso democrático coloca a la nación nórdica ante una encrucijada: integrarse plenamente en el proyecto europeo o preservar su modelo autónomo de gestión pesquera y soberanía.
