El ser hijo de una familia negra muy pobre, no impide que aprenda a leer y escribir de niño, ni su dominio del oficio de carpintero con el que gana el pan de cada día siendo todavía un mozalbete.

José Guillermo Moncada Veranes está entre los primeros santiagueros en incorporarse a las filas insurrectas en 1868. Sus compañeros de armas lo llaman Guillermón, por su estatura y coraje.
Héroe legendario de las tres guerras en contra del colonialismo español resulta uno de los jefes más populares y gracias a su valentía, posición radical y de principios merece el grado de Mayor General del Ejército Libertador. Es hábil en el empleo del machete, reta y derrota en los campos de batalla a varios oficiales españoles reconocidos como excelentes esgrimistas.
Durante su participación en la Guerra de los Diez Años (1868-1878) manifiesta su total desacuerdo con el Pacto del Zanjón y es uno de los mambises presente al lado del Mayor General Antonio Maceo Grajales en la histórica Protesta de Baraguá, el 15 de marzo de 1878.
Ellos enaltecen el honor, la vergüenza de los cubanos y a la Patria. Baraguá como expresa el Líder Histórico Fidel Castro Ruz: “(…) Salva la gloria, salva la idea, salva la bandera (…)”.
Por infortunio, la beligerancia finaliza semanas después y Guillermón depone las armas el diez de junio de 1878.
Al intervenir en la Guerra Chiquita (26 de agosto de 1879 hasta septiembre de 1880) resulta desde su inicio uno de los protagonistas principales en Oriente junto a José Maceo, Quintín Bandera y Limbano Sánchez. Al final de dicha segunda contienda independentista, luego de casi un año de tenaz resistencia sin dirección revolucionaria, pues Calixto García no desembarca en Cuba a tiempo, se ve obligado una vez más junto con José Maceo y Quintín Bandera a deponer las armas, acogiéndose a un acuerdo de paz firmado con el General Pando, en Guantánamo, el dos de junio de 1880, tienen como garantes los Cónsules de Francia y Gran Bretaña.
De acuerdo con lo pactado, los tres jefes mambises viajan con sus familiares y otros combatientes en un barco hacia Jamaica cuando a traición buques de guerra españoles los arrestan y conducen por la fuerza a Puerto Rico y, luego, a Santander, España. Ya en la Península, detienen a Guillermón en Santander, Cádiz, Chafarina y, desde septiembre de 1880 permanece confinado en la Fortaleza Isabel II de Mahón, Isla Menorca, Baleares.
En el cautiverio también se encuentran su hermano Narciso Moncada, su esposa, otros familiares y combatientes, pero a su hermano y a él los separan de sus esposas e hijos, por lo cual hacen numerosas reclamaciones siempre rechazadas, ni siquiera hubo la menor clemencia cuando fallece la esposa de Guillermón Moncada y solicita atender a los hijos que quedaron huérfanos de madre y en total desamparo fuera de la tierra donde nacieron.
Tras seis años de tormentoso e injusto encierro los liberan en 1886, debido a una amnistía política decretada en España.
Ya en territorio cubano, al legendario General de las tres guerras, el régimen español lo vuelve a meter preso en el antiguo cuartel Reina Mercedes por sus actividades revolucionarias.
Una vez libre por el pago de la fianza con dinero recaudado por José Martí, organizador de la Guerra Necesaria, quien lo admira y considera indispensable para la revolución. Guillermón es de los primeros en alzarse en Alto Songo, Santiago de Cuba, al amanecer del 24 de Febrero de 1895.
El viejo guerrero concurre a la manigua, enfermo de tuberculosis en fase terminal, mal que contrae en las cárceles españolas. Siente la proximidad de la muerte y confía la jefatura de su región al Mayor General Bartolomé Masó, también reúne a su estado mayor y le entrega el mando de las fuerzas a él subordinadas al coronel Victoriano Garzón.
De manera digna cumple con su deber y la Patria hasta el último aliento, pues fallece en el campamento de Joturito, en Mucaral, en la entonces jurisdicción de Alto Songo.
En su honor, durante la República le ponen su nombre al cuartel donde estuvo ubicado el Regimiento No. 1 de Santiago de Cuba, el cuartel Reina Mercedes.
El cuartel Moncada, entra en la historia el 26 de julio de 1953, cuando lo ataca un grupo de revolucionarios liderados por el joven abogado Fidel Castro Ruz.
En Joturito, en el consejo popular La Caoba, en el actual municipio santiaguero de San Luis, erigen en 1995 un monumento local a su memoria, de concreto, con una estructura trapezoidal, donde en una tarja de mármol aparece la inscripción: Muerte de Guillermón Moncada el 5 de abril de 1895.
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