El arrecife de su derrota

Así fue la Isla de la Juventud en las jornadas del Día Nacional de la Defensa y del Ejercicio Estratégico previo

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Foto: Diego Rodríguez Molina

Este viernes, seis de noviembre, en todo el territorio nacional se desarrolló el Día Nacional de la Defensa con un acimut muy definido: que la preparación real para guerra de todo el pueblo es la más segura garantía de victoria.

Especial fue la jornada al estar no solo antecedida los días 4 y 5 de noviembre en el país por el Ejercicio Estratégico Moncada 2026, sino también por insistirse en cómo cerrar filas y perfeccionar la misión y lugar asignados a cada cubano, cómo preparar mejor a quienes dirigen brigadas y zonas de defensa, así como trabajar con autonomía, impulsar la producción de alimentos, evitar se acumulen problemas y adiestrar a la población ante cualquier agresión.

En estos días no hemos glorificado la guerra, aunque nos entrenemos para ella, seguimos defendiendo la paz, la independencia y el derecho a decidir nuestro camino como nación.

Estar preparados no es solo una consigna de cartel: es práctica cotidiana que en Isla de la Juventud, como de un extremo a otro de Cuba, se toma muy en serio y con sobradas razones hoy.

Foto: Diego Rodríguez Molina

La tensión en esta zona del Caribe llega a su máxima tensión tras la reunión del jefe de Comando Sur con la diplomacia estadounidense, cuyo gobierno alista un agresivo despliegue para intimidarnos con el anuncio de colocar barcos de guerra a 50 yardas de la costa (equivalentes a a 45,72 metros) y forzar una intervención militar.

Así lo han alardeado el presidente Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, como parte de sus presiones para golpear al país, olvidando algo más grave que el descalabro sufrido en las recientes elecciones intermedias del mandato y es que aquí se moviliza no únicamente a las tropas regulares, sino a todo el pueblo para la defensa territorial, en cada palmo del suelo Patrio.

Con sus sistemas defensivos activados y la firme decisión de responder a balazos, cañonazos, torpedos, drones y coraje cualquier provocación, los hombres y mujeres aquí ratifican la disposición de defendernos hasta las últimas consecuencias.

No son meras palabras, Cuba está lista para la guerra contra Estados Unidos, como confirman las jornadas sistemáticas de adiestramiento militar y otros ámbitos, entre ellos el referido Ejercicio Estratégico, que continuó elevando la preparación y cohesión de los órganos de dirección y de mando, las tropas, el sistema defensivo territorial y la economía para enfrentar cualquier variante de agresión, y el Día Nacional de la Defensa, cual avispero popular en la zona de defensa del noroeste de Nueva Gerona, en Abel Santamaría, donde no dan tregua a las amenazas enemigas.

El gobierno norteño acaba de cruzar una línea muy peligrosa en el Caribe al confabular una agresión militar directa contra Cuba cuando el encargado de negocios norteamericano en La Habana, Mike Hammer, se reunió en secreto con el jefe del Comando Sur, el general Frank Donovan, para planificar la intervención armada, luego de no alcanzar los objetivos previstos con el criminal bloqueo.

Una amenaza desesperada lanza Trump al asegurar que enviará gigantescos barcos de guerra para patrullar desafiantes a 50 yardas de las costas cubanas, en una provocación naval que busca intimidar a la población y demostrar un poderío militar en declive, utilizando la fuerza bruta tras terminar sus descabelladas operaciones en Irán, a pesar de la paliza dada por esa nación.

A esa escalada hostil se suma Rubio pidiendo la subversión interna y hasta contactos y colaboradores clandestinos contra el gobierno cubano, el colmo del descaro y la impotencia.

Mas, no tarda la respuesta del archipiélago mayor de las Antillas.

El presidente Miguel Díaz Canel Bermúdez frena en seco las pretensiones imperiales al denunciar firmemente a Washington, recordando que la soberanía e independencia aquí se defienden con honor, mientras el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, lanza una advertencia categórica sobre la realidad geográfica que enfrentarán los invasores si se atreven.

Sentencia que Cuba jamás representó peligro para ningún país vecino, pero recuerda que las costas aquí están llenas de formaciones coralinas, muy difíciles para un desembarco hostil, por lo que el terreno natural deviene escudo pétreo para el agresor.

Foto: Diego Rodríguez Molina

Las faenas de estos días de hecho no han sido solo ejercicios y movilización, sino la Patria, el pueblo y sus órganos de mando entrenando juntas, como en 1953 Fidel lideró las acciones del 26 de Julio: aprendiendo que la defensa no se improvisa, se construye y preserva entre todos seguros de nuestra victoria.

Todo el país está organizado y en máxima alerta para repeler cualquier ataque, con armas cuya efectividad está probada, desde los temidos drones hasta los letales artefactos rústicos, que sorprenden al más envalentonado atacante.

Pero, a decir verdad, los cubanos no estamos preparándonos para la guerra, como demuestran estos días, sino para otra derrota yanqui, como ocurrió en Playa Girón y demás agresiones fracasadas.

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Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana.

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