La comunidad Julio Antonio Mella comprende dos locaciones poblacionales, Mella Pino Alto y Mella Vaquero; para ambas hay un solo ponchero, Pedro (Pedrito) Piñero Piñero, quien antes se desempeñara como técnico en mantenimiento y reparación de efectos electrodomésticos.

“A la mecánica de equipos dediqué media vida –rememora– porque me gusta, pero el taller donde prestaba mis servicios está en La Fe, dista nueve kilómetros de casa; o sea, 18 al día, en ida y vuelta, y tenía que hacerlos en bicicleta, con el tiempo como estuviera”.
Un motivo a tomar en consideración, al que además se agregaba otro “…la vista, con los años ya no es la misma; algunos ajustes son muy pequeños, y ya estaba realizándolos casi al tacto”.
Y en la dupla de Mella no había ponchero, ni un lugar donde echar aire a las bicicletas. Así surgió la idea de convertirse en trabajador por cuenta propia y habilitar una ponchera, inmediata a su vivienda:
“…que está resolviendo un problema grande. Antes, se ponchaba un vehículo cualquiera… y entre el arme y desarme más el viaje de ida y regreso a La Fe… era todo un día de trabajo perdido. Ahora, eso se soluciona sin salir de aquí, y en menos de una hora.
“Con este tallercito… resuelvo el problema de los demás y el mío propio, el de la familia. Los ingresos no serán grandes porque no soy carero, pero algo va entrando cada día. Salgo adelante y hay un progreso para todos, eso es lo que se busca”.
Y en cuanto a herramientas y medios de trabajo ¿cómo lograste reunirlos?
“Tenía algunas llaves, compré otras, me regalaron algunas… Y el compresor lo armé pieza a pieza, buscando hasta en el patio de los vecinos. Estaba botado en el basurero; lo recogí. Y como puede darse cuenta, al final logré que resucitara, está vivo otra vez”.
