
La importancia de la lombricultura para mejorar la fertilidad de los suelos de Isla de la Juventud, caracterizados por su baja composición en materia orgánica y alta acidez, fue valorada de muy importante por un experto.
Norberto Ramirez Cabrera, licenciado en Agronomía, explicó a la Agencia Cubana de Noticias que el humus de lombriz es uno de los abonos naturales más efectivos, utilizado a escala mundial por su capacidad de regenerar el equilibrio biológico del suelo sin necesidad de componentes químicos artificiales.
El especialista detalló que el humus puede aplicarse en forma sólida o líquida.
En el caso del líquido, este se obtiene a partir de la fermentación de humus sólido en agua durante 15 días, seguido de un proceso de decantación, cuya dosis recomendada es de uno a tres litros de humus líquido por cada 16 litros de agua, que luego puede aplicarse en cultivos de hoja como la lechuga y la col, expuso.
Explicó Ramírez Cabrera que la producción de humus sólido comienza con lombrices alimentadas con estiércoles previamente descompuestos —vacuno, porcino, caprino o avícola—, cuidando el pH y la temperatura para garantizar la estabilidad del proceso.
Una “cajita de prueba” permite verificar la calidad del alimento: si la población de lombrices aumenta en pocos días, el material está listo para su uso, además, señaló que los diferentes estiércoles aportan nutrientes variados como nitrógeno, fósforo, potasio y calcio, y que la combinación de residuos orgánicos, como cáscaras de huevo, mejora la calidad del abono, precisó.
Finalmente, el agrónomo advirtió, sobre el uso del lixiviado de lombriz.
Este líquido, producto del agua que atraviesa las excretas utilizadas para alimentar a las lombrices, puede contener parásitos y no debe aplicarse en cultivos de hoja destinados al consumo directo, pues representaría un riesgo para la salud humana, alertó.
Su empleo, aclaró, debe reservarse para cultivos subterráneos como la remolacha, la zanahoria, la yuca o el boniato.
Con esta recomendación, Ramírez Cabrera insistió en que la aplicación correcta del humus de lombriz —de 10 a 12 kilogramos por metro cuadrado— puede marcar la diferencia en la productividad agrícola del municipio especial, a fin de garantizar alimentos más sanos y suelos más fértiles.
(Con Información de acn)
