En la última calle del reparto santafeseño Comandante Pinares, debajo de una mata de mangos, y a una cuadra del Supermercado Gran Panel, aparece cada tarde un modesto carrito de fritas (como se les llamaba antes) que atiende el joven Félix Tomás Casanova Guiteras.

Se especializa, como debe ser según su licencia, en la elaboración y comercio de alimentos ligeros.
“Comencé hace un mes, con cinco mil pesos de capital. Una inversión corta, pero… haciendo bien las cosas, con calidad, se atrae al cliente, el negocio crece y… la recuperé en pocos días”.
Su oferta es la que más conviene a quien va de paso y los vecinos del barrio: croqueta frita a 35 pesos, con pan a 80; a 80 también el pan con salchicha, la tortica a 50, pan con mantequilla a 70 al igual que el pudín de coco, refresco y café a 20…

“Los precios dependen de a cómo estén los productos en las mipymes donde los adquiero. Y de ahí parto para establecer mi ficha de costo, logrando que todo sea lo más asequible a la población. Como ves, en mi oferta nada supera los 100 pesos”.
Félix Tomás era cocinero en el hotel La Cubana, por eso sus croquetas que no anuncia como especiales –aunque lo sean– no exceden en grasa, ni resultan blandas, están bien sazonadas, fritas y crujientes.
“¿El producto con más salida…? ¡Las croquetas! La gente ama a las croquetas, fanáticos a mis croquetas online”.
