Con compatriotas así, se gana cualquier guerra

No quise participar en las reuniones previas para el aseguramiento del Día Nacional de la Defensa en el consejo popular de La Fe. No quería saber por anticipado lo que iba a pasar. Preferí no estar enmarcado y sorprenderme con lo que fuera a ocurrir.

FOTO: Wiltse Javier Peña Hijuelos

¿Será un Día de la Defensa como tantos otros, una repetición de lo ya visto? ¿Y visto muchas veces?

Habrá que ver…

El largo llamado de la sirena cortó el amanecer, casi una hora antes de salir el sol, cuando hacía solo minutos que se terminara el apagón con el cual –como estaba anunciado– comenzaba este viernes. “La defensa no debería programarse en este horario” pensé. “Más tarde, en horario de apagón, afectaría menos. Ahora, que llegó la luz eléctrica, es el momento de hacer todo en casa, incluso elaborar la comida para el día, acopiar agua, lavar ropa, fregar lo que antes no se pudo… todo” ¿Conclusión? “No habrá una buena asistencia, el alumbrón es de seis a nueve de la mañana… y después no habrá más corriente hasta las seis de la tarde”.

A la distancia comenzaron a resonar los bombazos y el crepitar de la fusilería.

Amaneció nublado, muy nublado, con lluvia inminente. “Ahora sí se compuso esto”.

Comencé a recorrer los puntos donde había fuego, muy lejanos entre sí, muy dispersos, para mi oxidado sentido de la estrategia.

Habrá quienes, para asistir a la clausura en la ESBU Protesta de Baraguá, del reparto Ángel Galañena tendrán que recorrer casi dos kilómetros. “Nadie va a ir tan lejos” pinchó mi consejero mefistofélico.

Me equivoqué otra vez.

La Fe, por cantidad de habitantes y extensión, es el segundo poblado en movilizar una reserva armada de tal envergadura y eso a nivel de todo el territorio. Lo que aquí ocurra, no es insustancial. Por eso se decidió una desconcentración inicial, según supe después. Cada quien a entrenar cerca de su vivienda.

Y funcionó.

FOTO: Wiltse Javier Peña Hijuelos

Los combatientes, luego de su adiestramiento, convergieron en el punto acordado y no los paró la distancia, ni la amenaza de lluvia.

“Con compatriotas así, se gana cualquier guerra” comentó un asistente, y otro agregó: “Y si es por la Patria…. ¡Ni se diga!”

Y si yo, que vivo aquí, me fui con la de trapo, para decirlo en buen cubano, ¿qué esperar de Trump, tan lejos de la realidad? Para él, ni con sol radiante, saldría de su casa tanto santafeseño como no fuera a manifestarse en contra y tocar calderos.

FOTO: Wiltse Javier Peña Hijuelos

Si de algo pudiera servirle para rectificar sus ideas y sentar cabeza, su batida cabecita  de zanahoria, ahí le dejo algunas de mis fotos, las que tomé yo mismo con mi modesto teléfono, en esta mañana nublada, a punto de llover, que no auguraba un día bueno pero fue inmejorable.

FOTO: Wiltse Javier Peña Hijuelos
FOTO: Wiltse Javier Peña Hijuelos
FOTO: Wiltse Javier Peña Hijuelos

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