A pesar de la sistemática lucha contra el mosquito Aedes aegypti, trasmisor de varias enfermades, y de los costosos recursos invertidos en el país para su disminución, falta aún en la población la percepción real del riesgo de contraer padecimientos mortales trasmitidos por el peligroso vector si no se mantiene bajo control y en los bajos niveles que no ocasionen daños.

Ante las actuales amenazas de arbovirosis en el territorio las autoridades de Salud Pública aquí hacen un fuerte llamado a tener conciencia de las negativas consecuencias, aunque no haya por el momento peligro inmediato.
¿Por qué el riesgo es alto si no hay transmisión?, se preguntan algunos, y la respuesta es evidente por parte de los expertos: Porque están las condiciones creadas pues hay focos de mosquitos, existen personas enfermas y continúa una desfavorable situación de higiene y acumulaciones de agua en disímiles lugares por las lluvias, que obligan a adoptar las medidas de saneamiento y sobre todo hacer la limpieza dentro y fuera de casa, en labor conjunta con sectores como Servicios Comunales.
Desde los barrios los pobladores están convocados a apoyar más esa labor, no solo eliminando los microvertederos, sino también evitando que vuelvan a crearse, dedicando esas áreas a vegetales y otros alimentos, así como a jardines que las embellezcan.
El combate a virus como dengue, zika y chicungunya se centra en la prevención, evitar las picaduras de insectos y eliminar criaderos de mosquitos, no solo usando repelentes y mosquiteros, y vestir ropa de mangas y pantalones largos, sino, sobre todo, mantener tapados tanques y recipientes con agua, desechar envases y objetos que acumulen agua, pues el Aedes aegypti se reproduce donde esta esté limpia y estancada dentro y alrededor de las casas.

La mosquita hembra suele poner hasta 400 huevos, que pueden sobrevivir más de un año y resistir incluso sequías. El ciclo de desarrollo del huevo a mosquito adulto dura entre siete y 10 días, y uno adulto vive entre cuatro y seis semanas.
De manera que esta profilaxis que comienza en casa, es sistemática en la temporada, por eso resulta oportuno compartir con la familia y los vecinos otros detalles relacionados con los pasos a dar.
Entre las principales medidas están la de eliminar criaderos: vaciar, tapar o voltear recipientes que acumulen agua (cubos, llantas, macetas, etc.), mantener patios y jardines limpios, cambiar el agua de floreros y bebederos de animales cada dos días y acudir al médico si se presenta fiebre, dolor muscular o sarpullido.

En ese sentido el llamado es a realizar el autofocal familiar y laboral, un día fijo de cada semana, revisar minuciosamente los locales de ambos espacios y sus alrededores, como los patios, con el propósito de eliminar los criaderos de mosquitos y detectar y eliminar focos del trasmisor del dengue y otras enfermedades.
Otras acciones de los dúos van encaminadas a garantizar que los depósitos para almacenar agua se mantengan bien tapados e incluso sean tratados con abate, las botellas permanezcan bajo techo y boca abajo, revisar bandejas de refrigeradores, exigir del operario la inspección y evitar que la casa quede cerrada.
De igual forma, reclamarán a los miembros del hogar rellenar floreros y porta macetas con arena húmeda, el saneamiento de los solares yermos, tapar con cemento o tierra los tubos de cercas o huecos que puedan contener agua y eliminar las aguas estancadas en patios y azoteas, u objeto que pueda almacenar agua.
Para descartar esa amenaza que vuela hacia nuestra familia y prevenir el dengue y demás padecimientos trasmitidos por esos insectos, no queda otra alternativa que activarnos en el hogar y el barrio, así como en los colectivos laborales.

Los referidos dúos focales deben funcionar en cada CDR y en algunas cuadras lo integran una enfermera y otro cederista. También los jubilados suelen formar parte de los equipos con presencia de un hombre y una mujer, en apoyo a la campaña que busca la sostenibilidad en la batalla, convocada a actualizarse y reactivarse en esta temporada para eliminar riesgos ambientales e indisciplinas sociales que propician los insalubres vertederos en lugares inapropiados.
El médico y la enfermera del consultorio en la zona preparan a esos equipos para el cumplimiento de sus misiones con las familias, en cuyo ámbito se concentran más del 60 por ciento de los focos a eliminar.
