Este lunes 12 de octubre el patio de la delegación territorial del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (Icap) se llenó de banderas para celebrar el aniversario 49 de una de las ideas humanistas más hermosas de Fidel Castro, el Programa de Escuelas Internacionalistas.

Entre experiencias, vivencias y el eterno agradecimiento, profesores, directores y otro personal que laboró en esos centros donde formaron a estudiantes de Asia, África y América Latina, rememoraron años de intensa labor desde el amor y el compromiso con la educación.

La profesora de Matemática, Sara Reyes, recién graduada inició su vida laboral en la primera escuela de alumnos mozambicanos, la número 36 en el curso 84-85. Al hablar de esa experiencia dijo ante el público asistente: “De igual manera que los estudiantes agradecen, nosotros agradecemos este proyecto. Ellos eran muy disciplinados y nos exigieron preparación. Allí fuimos creciendo como educadores. Gracias infinitamente a mi Revolución por haberme dado la oportunidad de comenzar mi formación en estas escuelas”.

Tomás Paredes fue también de aquellos que ante el llamado asumieron la responsabilidad de preparar no solo desde el aula a esos muchachos sino para la vida.
“Esta es una obra extraordinaria, fidelista y de esencia cubana. En mi caso laboré con los alumnos de Yemen desde que entraron en el año 1982. Vinieron 15 niñas y quinientos y tantos varones e hicieron vida en una de las escuelas, tal vez de las más retiradas, llegando a La Mina, la 35. Llamada para estudiantes cubanos Pedro Bueno y para ellos por solicitud de que llevara un nombre de su país Batalla de Radfan fue el que le dieron.


“Eran estudiantes solidarios, humanos y valientes. Para nosotros fue una experiencia maravillosa porque formamos hombres y mujeres cultos y con valores morales y cívicos”.
La historia desde el mismo comienzo del Programa la compartió con los presentes William Varona, metodólogo de Gestión documental de archivos de la Dirección Municipal de Educación, quien no trabajó en esas escuelas, pero como apasionado de la historia, sobre todo la de la Isla, se ha dado a la tarea junto a Nuvia Branda de investigar por nacionalidades y escuelas cuántos muchachos llegaron y cuántos se graduaron.
“La Isla tiene una rica trayectoria en la educación internacionalista que termina oficialmente con el cierre del programa en el 2012 con los estudiantes saharauis, pero la historia no desaparece y es el desafío que hoy tenemos, de perpetuar esa historia de la educación internacionalista, de mantener viva esa llama. Las escuelas están cerradas, ya no están los estudiantes pero quedó la huella que es eterna. Hay que escribir la historia, trasmitirla, divulgarla; que no sea algo abstracto ni mecánico, que sea una vivencia, algo que se disfrute porque marcó un antes y un después para la Isla de la juventud”.

Otros también tuvieron a bien compartir sus vivencias en los centros educativos donde trabajaron, mas no solo fueron docentes. Desde la Salud se pronunció el doctor José Antonio Chipi, quien evocó cómo para su sorpresa cuando vino recién graduado a hacer su servicio social en el territorio en el 1990 lo ubicaron como médico de familia en la Esbec número 12 Batalla de Kore de estudiantes sudaneses y quien tiempo después se desempeñara como director de Medicina escolar.
“Vinimos 88 como relevo de los médicos matanceros porque el programa de médicos de familia en las escuelas comenzó en el 88 y ellos ya llevaban dos años y tanto aquí. Quiero compartir con ustedes que para nosotros fue una segunda escuela; enfrentarnos a esa medicina diferente a la cubana, a esas patologías distintas a las de aquí nos hizo volver a coger los libros y estudiar porque muchas de las enfermedades desde el punto de vista de la epidemiología, la parasitología y la microbiología eran totalmente diferentes al cuadro básico de salud de la población cubana en ese momento.

“Tuvimos muy buenas relaciones con los estudiantes sudaneses y hoy todavía algunos se comunican conmigo. Muchos de esos muchachos que llegaron siendo pobres, en taparrabos se fueron siendo especialistas, doctores en Medicina, licenciados en Educación, ingenieros y están muy agradecidos de lo que Cuba significó para ellos en su formación, educación y vida personal”.
La actividad conmemorativa por el casi medio siglo de un Programa nacido desde la solidaridad con todos los pueblos del mundo sirvió de homenaje a quienes fueron parte de él aquí y estuvieron presentes, además, autoridades de la Federación de Mujeres Cubanas, la Unión de Historiadores de Cuba, Educación, el colectivo del Icap, entre otros
El cierre de la cita con la solidaridad y la historia tuvo como colofón las palabras de Ena Nilvia Reyes, directora general de Educación en el Municipio, quien destacó entre las actividades realizadas con motivo del nuevo aniversario, el recorrido por instituciones donde estudiaron los becarios, entre ellos la escuela Samora Machel.
“Seguimos tras la huella de la educación internacionalista. Sabemos que lo hicimos bien, muestra de ello es la formación de esos jóvenes que son hoy personas íntegras y de un reconocido prestigio en sus países. Siempre nos enorgullece su visita cada año y las muestras de cariño y amor que profesan a esta Isla que los vio crecer. Gracias Fidel por esa obra que mueve fronteras aún luego de 49 años”.
