
Lima, 20 abr (Prensa Latina) El candidato presidencial de derecha extrema Rafael López Aliaga puso en marcha un plan para anular las elecciones peruanas de hace ocho días, invocando un supuesto fraude, carente de pruebas, según una denuncia periodística.
Al mismo tiempo, continúa el lento conteo de votos, con el primer consolidado de la neoliberal Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, seguida por el izquierdista Roberto Sánchez, quien supera por escaso margen a López Aliaga y soporta una campaña mediática de corte macartista similar a las que se registran en comicios de otros países.
El diario La República afirmó en su versión de internet que el citado candidato “encabeza una campaña de desinformación que pretende la anulación de las elecciones presidenciales”, para lo cual alega un supuesto plan de fraude en su contra aplicado antes en Venezuela.
El periódico señala que fuentes de inteligencia policial así lo han informado y el plan usa las demoras y otras graves fallas del proceso electoral del 12 de abril, que obligaron al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) a extender la votación hasta el día siguiente para que voten quienes no lo hicieron en centros de votación de Lima, son en realidad parte de un fraude.
En un mitin ante unos cientos de seguidores, el 14 de abril, lanzó un ultimátum al presidente del JNE, Roberto Burneo, para que en 24 horas suspenda el escrutinio, bajo una amenaza de desatar la insurgencia y de sodomizar al funcionario, algo que mereció duras críticas.
En una nueva concentración, anoche, exigió al titular del JNE que convoque a elecciones complementarias, antes del 3 de mayo para quienes no votaron el 12 de abril, incluyendo policías y militares que, según dijo, fueron impedidos de hacerlo.
López Aliaga, del partido Renovación Popular, afirmó reiteradamente en la campaña electoral que sus encuestas, no conocidas públicamente, le garantizaban una amplia victoria y y estaba en guardia ante un fraude como el que, según él, hubo en 2021, cuando ganó la presidencia el maestro rural Pedro Castillo.
Entonces lo acompañó la rival de Castillo, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y fracasaron en el intento de anular la victoria de Castillo por un supuesto fraude del que no encontraron prueba alguna reiteradas investigaciones.
Pero esta vez, Fujimori, con el primer lugar y 17 por ciento de los votos, sobre poco más de 12 por ciento de Sánchez y López Aliaga, tiene lo que se considera su mayor oportunidad de ser gobernante después de tres fracasos, por lo cual se opone a la prédica de López Aliaga.
Como no tiene pruebas del fraude que alega, ha ofrecido pagar 20 mil soles (cinco mil 882 dólares) a cada funcionario de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y a todo aquel que le entregue evidencias del supuesto fraude que atribuye al jefe de ese organismo, Piero Corvetto, objeto de pedidos de destitución generalizados como responsable de las irregularidades.
En ese panorama, el candidato de Juntos por el Perú (JP), Roberto Sánchez -en medio de la artillería mediática en su contra-, ha iniciado contactos con fuerzas de izquierda y centro, para enfrentar la segunda vuelta presidencial, de consolidarse en el segundo lugar.
La virtual senadora electa de JP y exministra del breve gobierno de Pedro Castillo, Anahí Durand, advirtió que la crisis actual no es esta vez una confrontación entre la derecha y la izquierda, ni de comunismo contra el capitalismo.
El problema, indicó, “es un grupo de fanáticos fascistas cuyo líder amenaza con matar y violar a altas autoridades del Estado y corromper funcionarios y que desprecia el voto del pueblo”.
“La respuesta no puede ser individual ni técnica, tiene que ser política y colectiva; llamamos a conformar un gran frente entre todos los que defendemos la democracia, la convivencia pacífica entre los peruanos y el respeto a la democracia”, dijo.
Añadió que la propuesta no apunta a un simple endose de votos a Roberto Sánchez, y plantea que “todas las organizaciones del lado democrático tenemos que unirnos, más allá de las diferencias políticas y dar una salida democrática a esta crisis”.
La convocatoria es un tácito llamado a los líderes de las organizaciones Partido del Buen Gobierno, Jorge Nieto; Ahora Nación, Alfonso López-Chau, y Primero la Gente, Marisol Pérez Tello, centristas con diversos matices y opositores de Fujimori y López Aliaga, y que, con el añadido de Sánchez, hubieran ganado la primera vuelta ampliamente.
