En cada arruga…

En la Isla de la Juventud casi el 28 por ciento de la población supera las seis décadas de vida

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FOTO: Ricardo Alarcón Hernández

Despierta la mañana y Bertha camina despacio para la Casa de Abuelos. Josefa se puso ropa deportiva para practicar en el parque la tabla gimnástica. Ramón pelea porque le será difícil llegar hasta el contenedor de basura porque vecinos han creado un microvertedero inmenso.

Por su parte, Rodolfo llega a la placita para ver si alguna vianda u hortaliza lo sorprende y María coge un triciclo, de esos que califica como “una bendición” para llegar hasta el policlínico a proseguir con la fisioterapia y de paso averiguar en el Banco Popular de Ahorro cuándo serán los días en que pueda cobrar la chequera.

Así transcurre cualquier día para las personas de la tercera edad en la Isla de la Juventud, donde casi el 28 por ciento de la población supera las seis décadas de vida; lo cual corrobora un marcado envejecimiento, fenómeno que confirma la dinámica demográfica tanto del territorio como del país debido en lo fundamental a la baja fecundidad y la migración que se acelera desde los últimos años.

Llega el primero de octubre, Día Internacional de las Personas Mayores, fecha proclamada por la Organización de Naciones Unidas (Onu) con el objetivo de concientizar acerca de la importancia de proteger los derechos y el bienestar de quienes han llegado a esta etapa de la vida con entrega y amor desmedido a su familia y a este terruño, levantado por sus propias manos.

Y que hoy sean más las personas de este grupo etario nos alerta a una superior atención desde el interior del hogar hasta el Estado con novedosas políticas públicas, esas que favorezcan una mejor adaptación e integración, aún en medio del complejo contexto en que vive la nación.

Puede que no sean suficientes, pero a los círculos de abuelos, creados por el Inder en los años 80, se suman los consultorios del médico de la familia y la enfermera, donde se les ofrece atención desde la comunidad; además de las casas y hogares de abuelos, y otras más recientes como las residencias de cuidado diurno y permanente, una modalidad privada que exige la calificación de los cuidadores, son muestra fehaciente de su prioridad.

No obstante, hay una transformación silenciosa, pero profunda al interior de la familia, el barrio, el municipio, Cuba, que anuncia la urgencia de pensar y cuidar más a las personas mayores, a quienes son historia viva porque cada arruga es una hoja de ese cuaderno donde se escriben las memorias de esta isla.

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Isla de la Juventud
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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